VOLUNTAD
1. Noción
En lenguaje escolástico (eclesiástico) es el apetito racional, esto es, la facultad de tender a un objeto intelectual o racionalmente conocido y valorizado. Así es netamente distinta la v. del apetito sensitivo, que es la tendencia a los objetos conocidos a través de los sentidos. Esta distinción se descuida en lenguaje común y la ignoran algunos psicólogos modernos que bajo el único nombre de v. colocan también el apetito sensitivo. Otra divergencia existe en que en la tradición de la escuela se atribuyen a la v. también actos necesarios, mientras que en el pensamiento de muchos modernos sólo produce actos libres.
Ateniéndonos a la tradición y al lenguaje escolástico reconocemos por lo tanto a la v. una actividad necesaria y otra libre. Necesaria es la volición del bien en general; libre la elección de cada uno de los bienes. Esto significa que la v. no puede querer nada sino bajo el aspecto de bien; pero no está necesitada a querer un bien particular. El único objeto capaz de encadenarla a sí sería Dios, bien absoluto; pero en esta vida el conocimiento que tenemos de Dios es demasiado oscuro para obrar este efecto. En cuanto que quiere necesariamente el bien que en cuanto bien del sujeto puede llamarse también bienaventuranza o felicidad, la v. obra como naturaleza; en cuanto elige bienes particulares obra como libertad.
2. Observaciones
Para la vida moral son especialmente útiles las siguientes observaciones: a) en la elección de sus objetos la v. se uniforma al juicio de la razón; es por lo tanto indispensable que ésta esté bien iluminada acerca de los deberes morales; b) la v. no está sin embargo necesitada a uniformarse pasivamente al dictado de la razón y, a no ser que se trate de juicios de primera evidencia, llega a doblegar la misma razón haciéndola emitir un juicio que justifique aunque sea erróneamente el camino preferido por la v.; una v. corrompida corrompe la razón; c) la v. ejercita su dominio también sobre las facultades inferiores; por lo tanto, toda la actividad humana viene a colocarse bajo su control y mando; ella es la facultad reina, la facultad motriz; d) en ella está la sede de la libertad y por lo tanto la base de la imputabilidad de todos los actos del sujeto; sus actos y los de todas las demás potencias no son imputables ni capaces de valoración moral (subjetiva) sino en cuanto son voluntarios; e) por lo tanto, tiene grande importancia en consideración a la vida moral una buena educación de la v., dirigida a hacerla dócil a la voz del deber, fuerte contra las malas tendencias tanto propias como de las facultades inferiores; no se ha de olvidar que las energías voluntarias han sido debilitadas en nosotros por el pecado original y que se restablecen no sólo con los medios naturales, como la reflexión y el ejercicio, sino también con medios sobrenaturales, como la oración y los sacramentos.
Gra.
Bibliografía
C. F. Savio, , Roma, 1902;
A. Eymieu, , Barcelona, 1930;
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Maturin, , Brescia, s. a.;
J. Laburu, , Montevideo, 1947.