Diccionario de Teología Moral

Ludovico Bender, O.P. (Ben.)

TRASPLANTE DE ÓRGANOS

Recursos

1. Naturaleza

2. Moralidad

1. Naturaleza Consiste en general en quitar un órgano, o parte del mismo, del cuerpo de un ser viviente (hombre o animal) e injertarlo en el cuerpo de otro ser viviente de manera que se una a él como parte viva. El trasplante se convierte en un problema moral especial cuando el sujeto del procedimiento es el hombre (sea dando, sea recibiendo el órgano trasplantado). Para los trasplantes de córnea, piel, vasos, etc., de un cuerpo muerto a uno vivo, v. Tanatología. En muchos casos los cirujanos han conseguido curar enfermos de enfermedades físicas o psíquicas injertándoles parte de los órganos de otro hombre. A veces la operación ha llegado a restituir la facultad generativa. El Dr. Voronoff ha sido el fautor principal del proyecto consistente en trasplantar en larga escala órganos de monos a hombres y mujeres, especialmente a personas jóvenes (8 o 10 años), para dar origen a una nueva especie humana. Estas operaciones no han tenido éxito estable ninguno.

2. Moralidad ¿Están estos trasplantes en contradicción con la ley moral? Para algunos, y ésta es la opinión más corriente, sí. El t. de órganos o de partes de órganos quitados a un hombre sano es ilícito, dicen, por requerir la mutilación de este individuo.

En cambio, según otros, esta cesión altruista de un órgano propio (especialmente cuando se trata de órganos dobles), o porción de órgano, no sólo no es ilícita, sino que es hasta un acto heroico de caridad. Y para resolver la grave dificultad presentada por los defensores de la primera sentencia (no es lícita la mutilación sino cuando es necesaria para la salud del sujeto) apelan a la unidad moral que liga entre sí a todos los hombres. Este argumento no tiene un valor decisivo, ya que la unión física que liga los diversos miembros en la unidad corpórea es de naturaleza totalmente distinta de la que liga los hombres entre sí. (Discurso de Pío XII a la Asociación italiana de donantes de córnea, 14 mayo 1956: AAS, 48 [1956], 458-467.) Si el órgano injertado se obtiene por una amputación quirúrgica lícita, por ser necesario para la curación del sujeto de una grave enfermedad, el problema moral se restringe a la persona en que se efectúa el trasplante. Antonelli juzga que la operación del injerto está en contradicción con la moral.

Sus razones son: a) la operación es muy contraria al procedimiento natural y por lo tanto violenta demasiado la naturaleza; b) la operación está igualmente en contradicción con el procedimiento ordinario de la naturaleza; el uso de un órgano de otra persona está en contradicción con la relación íntima entre padres e hijos, al cual tiende la naturaleza; c) el peligro de daños graves para la salud tanto de la persona que sufre la operación como de su prole. Estas razones tienen su valor, aunque no parecen ciertas y decisivas.

De todos modos son bastante graves para sugerir a los médicos que no deben proceder en este terreno sino con la mayor prudencia y reserva y con conocimiento claro de los principios morales. Ben.

Bibliografía

I. Antonelli, Medicina pastoralis , II, Roma, 1932, p. 89-94
J. Martínez Balirach, Cotejo de opiniones sobre trasplantes humanos , en Sal Terrae (1956), 84-91
M. Zalba, La mutilación y el trasplante de órganos a la luz del Magisterio eclesiástico , en Razón y Fe (1956), 523-548.

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