SUGESTIÓN
1. Concepto. - Es la influencia ejercida por una persona sobre otra y que suscita en esta última ideas, convicciones, sentimientos, propósitos, acciones. Muchos de nuestros convencimientos —que constituyen después la guía de nuestros actos— no se derivan de una experiencia personal, sino de sugestiones ajenas, verbales o escritas; la misma educación e instrucción se fundan en su mayor parte en esta influencia sugestiva de la palabra y del ejemplo. A medida que la experiencia personal se va organizando, que las tendencias afectivas se consolidan, que el carácter se afirma, aumentan las resistencias a las sugestiones, cada vez menos aceptadas porque han de superar el tamiz de una crítica cada vez más sutil. Por este motivo la inmadurez psíquica y la ignorancia favorecen la aceptación pasiva de las sugestiones y éstas son más fácil y prontamente asimiladas cuando están de acuerdo con la experiencia y con las ideas preconcebidas del sugestionado, cuando entonan con su modo de sentir y con su credo moral.
Por este mismo motivo las sugestiones son aceptadas en su máximo nivel cuando el desencadenamiento de intensas emociones disuelve la crítica y rompe todo freno ético: lo cual explica entre otras cosas las perturbaciones de locura colectiva a la que nos referimos en la voz Contagio psíquico .
2. S. genérica y específica. - De esta especie de s. que llamaremos genérica y a la cual nos encontramos sujetos todos los días, aunque sea en medida muy exigua, conviene distinguir la s. específica, que se observa en los individuos —por lo general neuróticos— que ejecutan pasivamente las órdenes del sugestionador; esta última se ha de distinguir ulteriormente en s. hipnótica y s. en estado de vigilia. La hipnosis (v. Hipnotismo ) es efecto de maniobras sugestivas y a su vez es condición favorabilísima para la s. Estas maniobras, como en general la persona del hipnotizador, tienen sin embargo una importancia sólo secundaria; lo que sobre todo cuenta es el grado de sugestionabilidad del sujeto, que se observa en medida mayor en los individuos (casi siempre psiconeuróticos o neuropáticos), cuyo aparato psíquico no ha logrado o no sabe conservar el equilibrio característico del adulto normal.
La inhibición por parte del hipnotizado de las facultades mentales superiores y el automatismo —unido a la disociación psíquica producida por la hipnosis— hacen que el sujeto ejecute inconscientemente las acciones ordenadas por el operador, experimente temporalmente estados de ánimo que le han sido sugeridos, sufra, siempre transitoriamente, modificaciones de su propia cenestesis, etc. De aquí las ventajas y daños de la s. hipnótica en sus aplicaciones terapéuticas (v. Psicoterapia ), ya que si ella está en condiciones, p. ej., de suprimir rápidamente muchos síntomas histéricos, agrava, al favorecer la disociación, las patológicas tendencias disociativas del enfermo. La s. en estado de vigilia se acerca más a la s. genérica y si no ofrece los resultados, pasmosos a veces, de la hipnosis, tampoco presenta sus inconvenientes.
3. Autosugestión. - Una particular forma de s., determinada por el sujeto sobre sí mismo, es la autosugestión, en la que el individuo cree en una cosa que no existe, o cree en un determinado objeto o suceso que se presenta en forma o circunstancias que no corresponden a la realidad. A esta creencia, que es impulsiva, sin razonamiento y sin crítica, se agrega en los casos más graves la disociación de la conciencia de manera que en el individuo privado de la actividad psíquica completa, fundamento de toda acción realmente voluntaria, funcionan sólo las actividades inferiores, simples, instintivas, automáticas: de aquí los diversos automatismos y restricciones que se presentan en el campo de la conciencia. La autosugestión, llamada también creencia inmediata, es fácil de observar en los pueblos primitivos, en los niños, en las mujeres, en muchos frenasténicos, o también, ocasionalmente, por efecto de depresiones nerviosas, de distracción, de cansancio, de emoción, etc.
4. S. y milagros. - A la etero y a la autosugestión se ha recurrido por algunos autores para explicar los milagros. Estos, según ellos, son fruto de prácticas sugestivas ejercitadas sobre enfermos funcionales, preferentemente histéricos, por individuos que por su profunda fe y por sus insignes obras de piedad han tomado un grandísimo ascendiente sobre las masas; o dependen de un proceso de autosugestión, producido en las mismas categorías de enfermos, por la ciega creencia en los efectos taumatúrgicos de una reliquia, de una imagen sagrada y similares, y favorecida, por efecto de una s. colectiva de contagio psíquico, por la circunstancia de que los enfermos se encuentran en determinados lugares (templos, santuarios) que tienen fama de ser particularmente propicios a las curaciones milagrosas. No negamos que en algunos casos la s. o la autosugestión puede producir efectos extraordinarios en enfermos predispuestos, afectados por trastornos funcionales. Es necesaria, por lo tanto, una crítica sagaz para discernir en estos casos los efectos de la s. de los verdaderos milagros (v.). La s., sin embargo, no puede explicar las curaciones de enfermedades orgánicas.
De hecho si la s. puede hacer desaparecer un síntoma psiconeurótico o funcional no puede curar las organopatías y las afecciones anatómicas. A lo más, dada la frecuente concomitancia, sobre una base organopática, de supraestructuras funcionales que pueden agravar y complicar la enfermedad fundamental, las prácticas sugestivas podrán atenuar o modificar o destruir aquellas supraestructuras, pero el núcleo patológico orgánico permanecerá y continuará su fatal decurso, no obstante todos los efectos de orden simplemente sugestivo. Para la disminución de la imputabilidad moral, v. Hipnotismo . Riz.
Bibliografía
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G.
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