Diccionario de Teología Moral

Bartolomeo Verzeroli (Ver.)

SENSACIÓN

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1. Noción. - Entendemos por sensación el acto de una potencia cognoscitiva, ínfima entre las demás del género, por ser capaz de alcanzar solamente las cosas sensibles, esto es, las que pueden impresionar el órgano corporal. El objeto sensible produce no solamente una impresión material (mutación fisiológica) en el órgano corporal, sino también una mutación en la potencia cognoscitiva sensitiva. Esta mutación consiste en la recepción de la semejanza (especie) del objeto sensible y es necesaria para la actuación de la operación cognoscitiva de la potencia sensitiva. La s. tiene por lo tanto dos aspectos: pasivo y activo. Ella es al mismo tiempo una afección (passio) resultante de la impresión activa del objeto sensible en el sentido y juntamente una operación cognoscitiva y orgánica, un acto de ver, de oír, etc., con el cual la potencia sensitiva unida al órgano alcanza su objeto sensible. Esta operación cognoscitiva orgánica pertenece al sujeto compuesto de alma y cuerpo, mientras su principio próximo es el órgano material informado de una potencia cognoscitiva del alma, correspondiente a este grado de cognición (potencia o facultad sensitiva).

En efecto, nuestra misma experiencia nos indica que nuestro ojo ve y nuestro oído oye y esta condición de materialidad de nuestros sentidos es la que coloca la s. entre las operaciones cognoscitivas del ínfimo grado.

Pero, si existe acto cognoscitivo, nuestro acto de sentir no puede tener por causa intrínseca solamente un órgano corpóreo, sino también una potencia cognoscitiva que lo informa (distíngase bien el acto psíquico de conocer y el acto físicofisiológico del órgano). El psicólogo experimental describe la s. como contenido simple de la conciencia, que se presenta, cuando un órgano sensorial es excitado por estímulos físicos, como la luz, el sonido, el calor.

2. División. - Las sensaciones originadas por diversos órganos sensoriales se distinguen claramente las unas de las otras según sus cualidades. En cada campo sensorial por el contrario las cualidades y la intensidad están dispuestas de un modo continuo. Se ha discutido si el llamado tono afectivo era una propiedad de la s. o un hecho psíquico particular. Hay cierta propensión a admitir que se trata de procesos psíquicos distintos (sentimientos), pero se pone de relieve que muchas sensaciones, particularmente en ciertas circunstancias favorables, pueden provocar sentimientos de placer o de disgusto. Sobre todo los complejos sensoriales que constituyen el contenido material de nuestras percepciones son actos aptos para despertar en nosotros sentimientos y emociones, a veces profundos y complicados. Así una melodía puede parecer alegre, majestuosa o triste y puede llegar a producir en nosotros un efecto deprimente. A producir este tono afectivo pueden contribuir también nuestras experiencias pasadas y la actividad intelectual.

La división aristotélica de los cinco sentidos ha sido en parte discutida por los modernos, pero la descripción de los órganos del sentido fundada en el estudio histológico no ha hecho otra cosa que introducir subdivisiones en la clasificación tradicional sin añadir nada sustancialmente nuevo. Estas subdivisiones se refieren principalmente al sentido del tacto, en el cual se suele distinguir la presión, el calor y el frío y el dolor (que no se ha de confundir con el sentimiento de desagrado). Se han estudiado además sensaciones táctiles provenientes de órganos sensoriales colocados en los músculos, en los tendones, en las articulaciones (sensaciones cinestésicas), en las vísceras (sensaciones orgánicas) y el sentido del equilibrio cuyo órgano se halla situado en el oído interno. El estudio de las sensaciones no recibe hoy la atención que tal vez merece, sobre todo porque la psicología experimental ha visto abrirse ante ella en los últimos decenios nuevos campos vastísimos de investigación. La misma influencia de la escuela de la forma ha llevado a la minimización del valor de las sensaciones. El estudio de las sensaciones interesa también a la fisiología.

Los resultados alcanzados en el estudio de procesos nerviosos son notabilísimos, pero aún están muy lejos de poder ser considerados como definitivos.

3. Valor moral. - El estudio de las sensaciones interesa de un modo especial a la moral. Según Sto. Tomás la moral no es otra cosa que el camino del retorno a Dios. El hombre viene de Dios por creación, retorna a Dios con la moral. Sto.

Tomás, hablando de las pasiones, o sea de los movimientos del apetito sensitivo, pone de relieve el movimiento que nos incita a superar los obstáculos para conseguir un bien difícil y lo llama esperanza. El último fin es un bien difícil. Por lo tanto, por consecuencia requiere la intervención de la esperanza.

Sin embargo, entre las sensaciones las deprimentes o asténicas minan la esperanza, y así ocurre que muchos se dejan vencer por las dificultades y ceden. El derrotismo ha sido siempre condenado. Éste es un derrotismo moral peor que ningún otro. Las sensaciones sirven también para la formación de las ideas y por lo tanto cuanto más perfectas sean, tanto más claras serán las ideas; claridad necesaria siempre y por lo tanto también en moral. El hombre es una unidad (unum per se) y en él hay como una escala que va de lo sensible a lo inteligible, a través de la cual el entendimiento recibe su objeto del sentido y de la experiencia. Las sensaciones se han de vigilar especialmente por los apetitos e inclinaciones que de ellas se siguen, que a menudo pueden desviar del bien y poner en el camino, con frecuencia muy atrayente, del mal. Ver.

Bibliografía

Bibliografía

Aristóteles, De anima (ed. Becher) Sto. Tomás, In Aristotelis librum de anima commentarium
id., Sum. Theol., I, q. 75, a. 3
q. 76, a. 5 c.
q. 77, a. 6 c.
q. 78, a. 3 c.J. Fröbes, Lehrbuch der experimentellen Psychologie, 2-3, 1 Bd., Freiburg i. B., 1923 O. Lindworsky, experimental, Bilbao, 1950 C. T. Morgan, Physiological Psychology, New York, 1943.