Diccionario de Teología Moral

Gregorio Manise, O.S.B. (Man.)

SENCILLEZ

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1. Concepto. - La palabra s., entendida en un sentido totalmente genérico, significa la ausencia de composición, o sea de partes. En lenguaje teológico este vocablo tiene diversos significados. En sentido impropio se llama s. la consonancia de las palabras y de la actitud y conducta con lo que uno siente en su mente y en su corazón. A ésta se opone la doblez, cuyo grado de culpabilidad depende sobre todo del fin pretendido y del mal que con ella se puede originar al prójimo. En sentido propio la s. es la ausencia de toda complicación inútil en la conducta propia y en las cosas de que se hace uso. Opuesto a esta s. es el rebuscamiento en las palabras, gestos, vestido y en las cosas de las cuales se hace uso: este rebuscamiento es generalmente pecado venial; sin embargo, puede ser culpa grave por razón del fin pretendido o del grave escándalo dado a otros. Bajo la palabra s., se puede entender igualmente el estado de aquel que lo considera todo a la luz sobrenatural de la fe y que no pretende otra cosa que Dios y su gloria. Cualquier pecado está en contradicción con esta sencillez. La genuina s. da al hombre una semejanza especial con Dios, ser simple por esencia; ella es indicio de nobleza de alma y condición esencial para la santidad.

2. Erróneas interpretaciones. - La s.

genuina no es precisamente sinónimo de credulidad, o sea, de fe y confianza dadas sin discernimiento ni discriminación; no consiste tampoco en propalar y declarar a todo el mundo lo que se tiene en el corazón. El mismo Jesús nos ha recomendado la circunspección, cuando nos dijo que fuéramos prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas (Mat., 10-16). Man.

Bibliografía

Bibliografía

A. Meynard, La vida espiritual, Barcelona, 1908, n. 212-215
R. Garrigou-Lagrange, Las tres edades de la vida interior, Buenos Aires, 1944, p. 520, 715 ss.