SACRIFICIO
1. Noción. - Entre los diversos actos de culto interno-externo, en los cuales el hombre se esfuerza por expresar toda su religión, toda su devoción, el que en cierto modo los sintetiza todos es la oferta completa de sí mismo. Y como no le está permitido llevar esta ofrenda hasta su occisión o inmolación en homenaje a Dios, el hombre civilizado pone en sustitución de sí mismo las cosas puestas por Dios bajo su dominio, animales, frutos, objetos preciosos, para simbolizar su propia ofrenda hasta la destrucción completa. Este acto de religión se llama s. y es el más elevado y más comprensivo y típico de los actos de la religión. 2. El s. de la cruz. - El s. como acto de culto lo encontramos en todas las religiones. En la religión revelada, después de los sacrificios de los animales en el Antiguo Testamento, Jesucristo, constituido cabeza mística de la humanidad, se ofreció al Padre para satisfacer inmolándose realmente sobre la cruz a la justicia divina ofendida y merecernos la reintegración a la gracia de Dios y a la aspiración a la gloria celestial. 3. S. de la misa. - En el S. de la misa (v.), representación y renovación mística del s. del Calvario, el culto cristiano encuentra su más elevada expresión.
En efecto, no hay nada que sirva más eficazmente para la glorificación de Dios y para expresar nuestra sumisión a Él que la oblación renovada del sacrificio que Cristo hizo de sí mismo en la cruz como representante de la humanidad. Abolidos como imperfectos todos los demás sacrificios, la misa constituye el único medio por el cual la sociedad puede satisfacer a su deber natural de rendir a Dios el homenaje más elevado de su sumisión. Pal.
Bibliografía
Bibliografía
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R. Boccassino, Introduzione bibliografica a la religione dei primitivi, en Storia delle religioni, dirigida por
P. Tacchi Venturi, I, Torino, 1949, p. 45-46
P. Heinisch, La teología del Vecchio Testamento , Torino, 1950, p. 241-261.