QUIROMANCÍA
1. Definiciones. - Según el significado etimológico del término adivinación mediante la mano), es la predicción del porvenir fundada en el estudio de la mano. Arte antiquísima de la que se encuentran rastros ciertos en la obra de Aristóteles, ha sido siempre fácil objeto de embaucadores y charlatanes, especialmente en su pretensión de revelar el futuro.
Sin embargo, ha sido también fuente de investigaciones serias, dirigidas sobre todo a indagar el carácter, las tendencias y los hábitos de los individuos. Los que estudian hoy la q. bajo este aspecto científico la definen como investigación experimental del significado de las diversas formas de manos y de las diversas líneas, montes y otras señales de la mano.
2. Quirognomía. - El estudio de las diversas formas de las manos — o quirognomía—, iniciado hace alrededor de un siglo por DArpentigny, además de ser una rama de la q., en el estado actual de nuestros conocimientos, constituye una investigación cuyos resultados no han sido solamente de orden biológico. La quirognomía así entendida es, en efecto, una investigación digna de respeto, al igual que la fisonomística y otros estudios antropológicos que por el examen de peculiares caracteres físicos, somáticos, deducen las inclinaciones y tendencias particulares del individuo en examen.
En su conformación esquelética, en el desarrollo de su panículo adiposo, en su grado de coloración, calor y sudoración, en sus movimientos habituales, etc., la mano ofrece al sagaz observador datos objetivos — confirmados por el control empírico de numerosos casos— que permiten formular, con fundamento de presunción un juicio sobre el temperamento y carácter de su posesor. Así (por citar algún ejemplo breve) la mano pequeña y grasienta suele ser índice de bondad, de jovialidad; la estrecha y larga suele indicar sensibilidad, idealismo, riqueza de imaginación; los dedos en espátula parecen caracterizar a los individuos activos, enérgicos, amantes del trabajo; la largura del pulgar parece proporcionada a la volición, etc. Desde el punto de vista clínico la mano se presta a la observación de diversos síntomas morbosos, cuya utilidad no se ha de desdeñar a los fines diagnósticos (diagnóstico de enfermedades circulatorias, nerviosas, endocrinas, etc.).
3. Q. propiamente dicha. - La q. verdadera y propia estudia sobre todo los surcos (o líneas) y los relieves (o montes) existentes en la superficie de la palma de la mano y los dedos; suele tomarse para examen la mano izquierda, probablemente porque su superficie está menos alterada por la actividad cotidiana. Las líneas principales de la mano que se toman en consideración, no se sabe con qué fundamento, son: la linea de la vida·, que partiendo de un punto situado entre el índice y el pulgar rodea el arranque de este último; su largura y profundidad están en relación con la longevidad y robustez física del sujeto;
los surcos transversales que existen en el pulso (linea del pulso) indican la duración conjunta de la vida, que se ha de computar como unos treinta años por cada línea; la línea de la cabeza se origina también en 'e l r punto de partida de la línea de la vida y recorre todo lo ancho de la palma de la mano: su mayor o menor desarrollo está en relación con el desarrollo de la esfera psicointelectiva; la línea del corazón nace cerca del índice y recorre también transversalm ente la palma de la mano junto a la base de los dedos: está en relación con la esfera psicoafectiva; la línea de Saturno (o de la fortuna) recorre longitudinalmente la mano desde el pulso a la base del dedo medio y caracteriza el éxito en la vida. Entre los diversos montes hemos de mencionar el de Venus en la base del pulgar, el de Júpiter en la base del índice, el de Apolo en la base del anular y el de Mercurio en la base del meñique; su mayor o menor desarrollo denota una mayor o menor tendencia del sujeto por la vida galante, el mando, las bellas artes o el comercio respectivamente.
4. Q. y predicciones. - Estos y otros diversísimos signos — con sus innumerables combinaciones según las relaciones recíprocas de colocación y desarrollo— constituyen el complicado libro sobre el cual se ejercita el ojo y arte de los quirománticos.
Las deducciones de éstos si hasta cierto punto son dignas de respeto y aceptables en lo que se refiere a los principales aspectos caracterológicos y tendenciales del individuo (ya que sistemáticas lecturas de numerosísimas manos podrían haber revelado la constancia de este o aquel grupo de signos en sujetos calificados por talentos peculiares o por determinados atributos somáticos y espirituales), se han de juzgar arbitrarias cuando pretenden dar un juicio seguro y llegar a excesivas sutilezas y — más a ú n — cuando (como ocurre en los numerosos gabinetes de consulta) presumen revelar el futuro. A este último respecto se debe añadir, sin embargo, que en determinados casos el quiromántico ingenioso puede llegar a formular una predicción correcta sin que por esto se le deban atribuir facultades sobrehumanas y sin que pueda ser tampoco tachado de modo absoluto de charlatanería.
El hábito, el aspecto, el comportamiento del individuo, junto con el hallazgo de datos característicos pueden, p. ej., designarle como joven artista laborioso y de gran talento o como ocioso dlsoluto: será obvio predecir en el primer caso la gloria y en el segundo la cárcel, con gran probabilidad de que la predicción se verifique.
5. Qt m o r a l. - En relación con la moral católica la quirognomía, si se hace seriamente y al margen de toda Charlatanería, es lícita, pudiéndose considerar como una rama de la medicina constituclonallsta · cuyo profundo estudio puede proporcionar datos útiles para el estudio somatopsíquico del enfermo. La q.
propiamente dicha, por lo tanto, no puede ser reprochada cuando se limita a la investigación honesta de la verdad, o sea, a la indagación de las eventuales relaciones indiciales existentes entre determinados signos quirológicos y ciertas tendencias o vicisitudes del individuo: relaciones que son sin embargo hasta ahora muy escasas e inciertas. Es, en cambio, objeto de reprobación moral cuando pretende adivinar el futuro, ya que este poder adivinatorio es en realidad insubsistente. Entonces el que la ejercita o cae en la adivinación (v.) pretendiendo el contacto con fuerzas ocultas, o por lo menos peca gravemente de escándalo y de injusticia por el hecho de que mientras los quirománticos de oficio son simplemente más o menos hábiles vendedores de ilusiones, sus clientes suelen ser personas débiles, neuropáticas, fáciles a las sugestiones y a las supersticiones y en „éstos un vaticinio cualquiera es fácilmente causa de perturbaciones que no pueden menos de ser condenadas por el que aspira al bienestar del prójimo, al mejoramiento de la sociedad civil. Riz.
Bibliografía
Bibliografía
G.
L. Cerchiari, Chiromanzia e tatuaggio, Milano, 1903
E. Servadio, Chiromanzia, en EI, X, 136
S. Aulestia, La mano, lenguaje desconocido, Madrid, 1952.