QUIETISMO
1. Noción. - Q. se llama la doctrina defendida por el sacerdote español Miguel Molinos (1641-1696), según la cual la perfección consiste en la pasividad total del alma que se entrega enteramente a Dios a fin de que haga en ella y sin ella su divina voluntad: aniquilando las facultades propias, el alma llega a la verdadera unión con Dios, que entonces vive y reina sólo en ella. En este estado, el alma no debe hacer ya actos de fe, de esperanza, de mortificación, o de otras virtudes, ni pedir ninguna cosa determinada a Dios, ni confesar sus pecados; no debe ya aplicarse a la oración discursiva, sino reducir su oración mental a una quiete oscura, llamada contemplación adquirida, en la cual el alma, que ya no tiene ninguna idea distinta ni de Dios, ni de sus perfecciones, ni de la humanidad de Cristo, ni de ninguna otra cosa se abstiene de todo acto. En esta contemplación debe permanecer toda la vida si Dios no la eleva a la contemplación infusa; ya no debe pensar ni en sus defectos ni en la recompensa o en el castigo, sino permanecer en una pura indiferencia con respecto a ía perfección y salvación propia; ya no debe ni siquiera oponer resistencia a las tentaciones, sino estar enteramente pasiva y rechazar lejos de sí todo temor y escrúpulo. Los precursores del q. fueron los Begardos, los Fraticelli y los Iluminados de España.
Sobre las huellas del padre Lacombe y de Mme. Guyon, Fénelon (1651-1715) se orientó a una forma mitigada de q., llamada semiq. Según Fénelon, el hombre cuando llega al amor perfecto de Dios, no quiere ni hace ya nada por un motivo de interés propio o de recompensa, sino únicamente por Dios y su gloria; en particular ya no desea ni espera la propia salvación como su supremo bien,v sino sólo en cuanto es querida por Dios y da gloria a Dios. En las pruebas extremas, que ocurren en la vida interior, un alma puede ser reflexiva e invenciblemente convencida de haber sido reprobada justamente por Dios y hacer en este estado el sacrificio absoluto de su eterna salvación.
2. Juicio. - La doctrina quietista en el fondo no es otra cosa que una forma de naturalismo práctico de carácter pasivo, que suprime la ascética cristiana, falsifica los principios de la mística genuina, y hace recordar el Nirvana budista; está en contradicción abierta con el evangelio y su aplicación conduce fatalmente a las más funestas consecuencias que por otra parte no tardaron en manifestarse. Sesenta y ocho proposiciones extraídas de la obra de Molinos (Guía espiritual) fueron condenadas por Inocencio XI (Denz., n. 1221-1268). El semiq., aunque no..lleva consigo los efectos deletéreos del q., no está sin embargo tampoco inmune de errores.
Es cierto que el hombre puede y debe amar a Dios con un amor en el cual no entre el interés propio, o sea del todo desinteresado, y que los actos de todas las demás virtudes infusas sufren el Influjo de la virtud de la caridad, pero esto no muda en nada el motivo de aquellas virtudes ni suprime la necesidad de ejercitarlas. En particular el amor puro a Dios, aunque sea muy intenso, no requiere que el hombre al desear y esperar la eterna salvación, haga abstracción del hecho de que es su sumo bien y con este amor no puede emparejarse la indiferencia respecto de la salvación propia y mucho menos el sacrificio absoluto de ella. Veintitrés proposiciones, extraídas de la obra de Fénelon (L 'explication des maximes des Saints sur la uie in té rie u re), fueron condenadas por Inocencio XII (Denz., n. 1327-1349). Man.
Bibliografía
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