Diccionario de Teología Moral

Pietro Pavan (Pav.)

PROFESIÓN (en sentido económico)

Recursos

1. Concepto general. - Es toda actividad dirigida a un fin económico rentable. En este sentido el campesino, el obrero, aun el no cualificado, el artesano, el industrial, el comerciante desarrolla una p.; en el mismo sentido se usan las expresiones: categorías profesionales, escuelas profesionales, enfermedades profesionales. 2. Doctrina de la p. en sentido estricto. - El término profesional se usa preferentemente para indicar una actividad económico-social específica, esto es, la llamada p. libre cuyos caracteres de más relieve son: competencia, independencia, humanidad. a) Competencia. Para ser profesional — docente, médico, magistrado, ingeniero— hay que poseer un conjunto de conocimientos que de ordinario no se pueden adquirir más que por medio de un aprendizaje escolástico más bien largo; por lo cual las naciones más desarrolladas — en defensa del bien común — han fijado hasta el presente un programa determinado de estudios que los candidatos al ejercicio de una p. están obligados a demostrar —'superando unas pruebas adecuadas — que han agotado y asimilado antes de ser declarados idóneos para ejercitarla. b) Independencia. El profesional desenvuelve generalmente su actividad específica libremente, empleando en ella su iniciativa personal.

Pero no es éste un criterio absoluto, ya que en tanto que muchos otros artesanos, empresarios — pequeños propietarios rurales— se encuentran a este propósito en una condición idéntica e incluso mejor, no pocos profesionales están obligados a horarios fijos, a programas determinados y a directrices señaladas por otros; como en el caso de los docentes, de los magistrados, de no pocos médicos e ingenieros.

c) Humanidad. Con esto queremos indicar que el profesional tiene como campo directo de su trabajo el hombre. Su misión, en efecto, es o desarrollar el espíritu del hombre, o sanar su cuerpo u organizar las energías productivas, o componer y recomponer las relaciones de la convivencia según la justicia y la equidad. Es evidente: ni siquiera este elemento se ha de tomar con excesiva rigidez, ya que el ingeniero, p. ej., no tiene sólo la misión en un complejo industrial de organizar las obras; tiene también el no menos delicado de fijar el proceso productivo y puede tener otros aún ya que para traducir sus decisiones se ha de servir de otros hombres.

3. Función social. - La actividad profesional es esencialmente sociable; es decir, tal que se dirija por su misma naturaleza a los otros y a su ventaja. Por lo cual se ha de concebir y vivir como un servicio. Ciertamente tenemos derecho a esperar de su desarrollo una utilidad económica; pero la norma que guía al profesional ha de ser la ley de su p. en armonía con el orden moral; para el docente, p. ej., será la explicación de la verdad; para el ingeniero el progreso en todos los campos, y así todos los demás. Poner la p.

al servicio de la utilidad egoísta es cometer una inversión de valores que tiene en la convivencia, humana repercusiones terriblemente disgregadoras. Pav.

Bibliografía

Bibliografía

Orecchia, Buonocore, etc., Professioni e vita morale, Napoli, 1935 Atti dalla Settimana sociale di Padova, Padova, 1933
D. Ruiz Breña, El sentido moral de las profesiones, en Ábside (1953), 463-475
A. Simarro, Normas para la investigación, estímulo y moralización profesionales, en Rev. de Espiritualidad (1946), 527.

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