Diccionario de Teología Moral

Carlo Riz (Riz.)

PERVERSIONES SEXUALES

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1. D e f i n i - ' c i ó n y.- c a u s a s. '- Fuera de los casos sintomáticos de otras enfermedades mentales (esquizofrenia, demencia precoz, etc.) las desviaciones profundas¿del instinto genésico entran en el amplio grupo de las psiconeurosis y se asemejan al histerismo y especialmente a la pslcastenía. Para otros científicos estas afirmaciones constituyen por el contrario un capitulo de la llamada amoralidad constitucional (v. Inmoralidad constitucional). Sin excluir el factor voluntad es probable que al menos en las formás más graves y monstruosas de estas p, se revele un fondo patológico — tal vez de Naturaleza frenasténica—, sin el cual no se comprendería cómo algunos sujetos se dejen arrastrar con más o menos frecuencia sin que anteriormente hayan precedido penosas luchas interiores, ni sea seguido este proceso por remordimientos, como sucede en los impulsos obsesivos de los psicasténicos puros. Algunas disfunciones hormónicas, puestas en evidencia sobre todo por autores recientes, podrían ser el fundamento de esta predisposición a las p. sexuales.

2. Clasificación. - es y c a r a c t e r í s t i c a s. - Las p. sexuales son numerosas y hoy se suelen dividir en dos categorías, según se refieran a la meta o al objeto. La primera categoría, comprende los casos en que el objeto es normal, mientras que el fin perseguido no es la relación fisiológica común, o está subordinada a otras exigencias. Entre estas perversiones recordamos la escopofllia (en que el sujeto experimenta un gran placer a la vista de la desnudez de personas de otro sexo), el exh ibicionism o (en el cual la exposición a la mirada ajena de la desnudez propia determina un placer análogo), el sadismo (en que la satisfacción se alcanza sólo por medio de la violencia y que puede llegar en los casos extremos al homicidio, uampfrismo y hasta canibalismo), el másoquismo (en que por el contrario el sujeto llega al placer por medio de la violencias sufridas por él mismo). Las pervesiones referentes al objeto incluyen los casos en que el objeto de la relación es diverso del normal.

Estas p. son: la homosexualidad (en que el objeto del erotismo es un individuo del propio sexo, de aquí en los hombres la sodomfa — llamada también pederastía, que propiamente se refiere a los actos sodomíticos efectuados con niños—, y en la mujer el lesbismo o safismo). Los homosexuales se dividen en activos y pasivos, y el grado de morbosidad es mayor en los hombres pasivos y en las mujeres activas.

En estos casos parece que la raíz de esta perturbación se encuentra a menudo en una diferenciación psicosexual insuficiente de los individuos y a veces en estructuras hermafroditoides; en su expresión más atenuada la homosexualidad se manifiesta con el trauestismo, o sea, con el gusto por vestir los vestidos del sexo opuesto; el /etichismo (consistente en la satisfacción al solo contacto de determinadas partes o determinados vestidos o adornos de una persona del otro sexo; la tendencia a la posesión del objeto fetichista suele ser de Naturaleza obsesiva y puede originar impulsos irrefrenables a robar aquel determinado objeto); la bestialidad (en la cual el individuo encuentra satisfacción en la relación con animales); la n ecrofilia (que es tal vez la mayor de las p. y tiene alguna relación con el citado sadismo; aquí la satisfacción se busca en los cadáveres); etc.

3. L a h i p e r e s t e s i a. - Un grupo de anomalías psicosexuales *que se ha de considerar aparte — aunque tiene algún punto de contacto con las perversiones— lo dan las formás de la satiriasis en el hombre y la ninfom anía en la mujer. Trátase también aquí — excluidas las frecuentes formás sintomáticas de orden neurológico o psiquiátrico— de afecciones de orden psicodegenerativo, las cuales, en los grados más avanzados, pueden determinar excesos o desenfrenos deletéreos en el ámbito conyugal y hasta peligrosos para la moralidad pública.

4. El o n a n i s m o. - El onanismo es una desviación más que una perversión del instinto sexual. Estas Prácticas, que en la fase prepuberal y puberal pueden constituir posibles fuentes de neurosis y de impotencia, son expresiones de psiconeurosis (si no precisamente de enajenación mental, como en algunos frenasténicos, esquizofrénicos, etc.) cuando se prolongan en la fase de las relaciones conyugales normales, sustituyéndolas o asociándolas a ellas. A veces el onanismo es Prácticado por el adulto imposibilitado de la unión normal (p. ej, en la cárcel o en prisión) y en este caso su significado psicopatológico es escaso o nulo. En semejantes circunstancias accidentales la homosexualidad y la bestialidad tienen también un sentido morboso relativamente más atenuado.

5. C u r a. - Para la cura de todas estas enfermedades, aun de algunas psiconeurosis más atenuadas y socialmente menos peligrosas, v. cuanto se ha dicho a propósito de la castidad (v.). Conviene añadir aquí que si la psicoterapia tiene tan poco éxito, especialmente cuando las aberraciones están muy arraigadas, esto depende del hecho de que la superación de las mismás incluso en lo que se refiere al aspecto médico es arduo y difícil. Sin embargo, las correcciones quirúrgicas y las intensas curas opoterápicas dan con frecuencia buenos resultados y conviene intentarlas, siempre que no estén en contradicción con las leyes morales, aun por su influencia sugestiva y porque puede asociarse con ellas el tratamiento psicoterapéutlco que aplicado de esta manera puede ser provechoso incluso en un orden permanente. Pero es necesario sobre todo recurrir a los medios espirituales como son la oracion, la frecuencia de los sacramentos, la mortificación, la huida de las ocasiones. Contra el onanismo aconsejan muchos el matrimonio. En algún caso convendrá también vencer la eventual aversión del individuo al matrimonio, para el cual erróneamente se juzga incapaz.

Sin embargo, el médico no puede, como tentativa terapéutica de estas desviaciones, aconsejar la unión fuera del matrimonio; e igualmente debe disuadir del matrimonio al que juzga ciertamente invertido. Por otra parte, es siempre ilícito aconsejar el onanismo directa o indirectamente, cualquiera que sea el fin que se pretende. Hoy, a diferencia de lo que se decía antiguamente, las opiniones corrientes juzgan menos dañosa a la salud esta desviación. Convendrá por lo tanto insistir más que sobre la amenaza de consecuencias morbosas incurables, en conservar y en intensificar el sentido de la culpabilidad moral (pecado mortal). Lo mismo se ha de hacer con las demás formás de perversión sexual.

6. O b se r v a c i o n e s m é d ic o l e g a l e s. - Desde el punto de vista médicolegal toda observación de perversión del instinto erótico exige examinar bien cada caso para separar los que son sintomáticos de verdaderas y propias psicosis (irresponsables) de aquellos otros que expresan una depravación de la sexualidad y que son más o menos responsables penalmente según el menor o mayor grado de impulsividad obsesiva que pudo desencadenar su acción delictiva (exhibicionisíno, violencia carnal, pederastía y semejantes). A todos estos psicodegenerados les conviene, más que la cárcel, el hospital psiquiátrico u otro lugar de detención, pero también de cura, con el fin de intentar su curación y recuperación o la terapia del trabajo y una costumbre de ' vida higiénica y honesta, sostenida por medios espirituales para obtener su mejoramiento.

7. Observaciones morales. - V. Castidad. Riz.

Bibliografía

Bibliografía

G. A n t o n e l l i, Medicina pastoralis, II, Roma, 1932
V. M. P a l m i e r i, Medicina lególe canonisticat Città di Castello - Barí, 1946, p. 142-157
A. A r r i g h i n i, D e homosexualitate, Napoli, 1947.

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