PERSONALIDAD
1. Definición. - Desde 'un amplio punto de vista biológico la p. es el conjunto de las carácterísticas somáticas y psíquicas de la persona y está formada precisamente por la constitución somática y la constitución psíquica del individuo. Esta úl tima, a su vez, comprende El temperamento (dote psicológica estrictamente ligada a factores somáticos) y El carácter (síntesis de las adquisiciones psicomorales del sujeto). Entiéndese que estas distinciones — útilísimás para la comprensión del tema y para el estudio y valoración de los individuos— tienen sabor escolástico; la p. es un conjunto armónico y en realidad inescindible: el mismo carácter, en efecto, está ligado al temperamento y a la constitución somática que constituye su fundamento y en cierto modo lo diversifica. Señalando para lo que concierne a la constitución somática la voz C onstitución b iotipológica, ilustraremos aquí la constitución psíquica que corresponde a la p. psíquica y sus componentes.
2. El temperamento. - El temperamento es el conjunto de tendencias instintivoimpulsivas más o menos inconscientes, con elevada carga afectiva que determinan nuestra espontánea manera de ser y de obrar, nuestra Naturaleza, y son la base de nuestra conducta habitual;
estas tendencias se derivan a su vez de la combinación de todos los elementos dinámicos del organismo (constituidos esencialmente por las hormonas y el sistema nervioso); combinación influida tanto por la herencia, como por la influencia de factores morbógenos que hayan obrado sobre todo en el curso del desarrollo del individuo. Como varían Prácticamente hasta el infinito las combinaciones. de los elementos orgánicos de los cuales se derivan las tendencias temperamentales, así varían también los temperamentos, cada uno de los cuales — en sus múltiples detalles— es típico para cada sujeto. Agréguese que El temperamento individual sufre notables variaciones en función de la edad y de las diversas condiciónes fisiológicas que modifican el sustrato morfologico, metabólico y neuroendocrino del cual precisamente trae su desarrollo El temperamento.
3. El carácter. - El carácter es una propiedad netamente psíquica — y más propiamente moral— que gradualmente se adquiere con el raciocinio merced a la instrucción, la educación, la experiencia; viene a ser el adaptarse consciente y laborioso dEl temperamento a las exigencias de la vida social y de determinados objetos individuales. En otros términos El carácter se deriva de la función armónica de las tendencias heredoconstitucionales (materializadas en factores orgánicos, de prevalencia neurohormónicos) con los frutos de la experiencia y de la educación. Bajo algunos aspectos está muy cerca del hábito.
4. Clasificación. - es. - La p. por lo tanto, en su corriente y exacto significado de p. psíquica o tal vez mejor de p.
moral, aun siendo —como hemos dicho al principio— la resultante dEl temperamento (dado o innato) y dEl carácter (adquirido), viene a ser en definitiva sinónimo de este último. De hecho suele definirse carácterología el estudio de la p. y la Clasificación — de la que hablaremos ahora — de sus múltiples subdivisiones. Cada individuo tiene su propia p, a la que dan color el humor habitual y más todavía las pasiones, las cuales son aquellos sentimientos predominantes, alimentados por causas biológicas o ideales superiores, que informan duraderamente la conducta y dan relieve y fisonomía a la p. en particular. Estas últimás han sido diversamente clasificadas según las carácterísticas psicológicas fundamentales. Nos limitaremos por brevedad a recordar la Clasificación de Jung: p. introvertida y p. extravertida.
5. Promiscuidad terminológica. - Se ha de recordar que en el lenguaje psiquiátrico corriente los términos constitución, temperamento, carácter, p, se usan promiscua e indiferentemente para indicar el conjunto de tendencias, sentimientos, humores y peculiaridades intelectuales que distinguen la mentalidad de las diverss categorías de psicopáticos, constituyen su típico fondo, del cual surgirán después los episodios morbosos particulares y permiten su individuación nosológica. Así se habla de constitución histérica como de temperamento histérico, de personalidad degenerada como de carácter degenerado, de carácter psicasténico como de temperamento psicasténico, etc. Esta Promiscuidad terminológica es en rigor inexacta, pero ha entrado en el uso incluso en muchos tratadistas.
Aun estando sujeto a amplias variaciones individuales — como lo enseña la común observación— el tipo de la p. es considerado normal cuando aparece suficientemente estable y armónico. En cambio, cuando presenta notables anomalías y alteraciones, entonces se entra en el dominio de la locura (v.) que es precisamente la aberración de la p. psíquica.
6. Notas morales. - El carácter, El temperamento, la p. tienen un notable influjo en la moralidad y por lo tanto también en la imputabilidad de nuestros actos, pero en la normalidad de los casos no se puede ciertamente hablar de influjo determinante. Prescindiendo del hecho de que El carácter puede ser corregido con la educación y por lo tanto· que hay una responsabilidad en causa si esta acción es omitida, los impulsos en Individuos, normales antes o después vienen a quedar sometidos al control de la voluntad. Sin embargo, al juzgar del valor de los actos y sobre todo en la educación, en la dirección espiritual, en la Práctica pastoral y en la convivencia cotidiana es necesario tener siempre en cuenta las disposiciones habituales dEl carácter y dEl temperamento. ( Sum. Theol, I-II, q. 63, a. 1). Las diversas disposiciones de carácter y temperamento explican también que el ejercicio de una misma virtud encuentre en algunos facilidades para su adquisición y conservación y en otros en cambio graves dificultades. Para el aspecto metafísico y moral, véase Persona humana; para el aspecto social, v. Despersonalización. Riz.
Bibliografía
Bibliografía
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