Diccionario de Teología Moral

Bartolomeo Verzeroli (Ver.)

PERCEPCIÓN

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1. Definición y Concepto. - Significa el acto de la mente por el cual se tiene conocimiento de un objeto del mundo sensible, actualmente presente. Se trata por lo tanto de un proceso psíquico — en gran parte reflexivo o mejor integrativo— que utiliza una o más sensaciones y les da un significado, llevando a sí a la formación de las imágenes y de las representaciones del mundo. Así, p. ej., las sensaciones de luz y de color nos son proporcionadas por el sentido de la vista, mientras que el reconocimiento de la forma de los objetos y de su Significado depende de un proceso de p. En el concepto de p. se halla por lo tanto implícito el reconocimiento de lo que ha herido nuestro sentido. En otros términos, las percepciones no son un fenómeno sensitivo-sensorial puro y simple, sino el producto de un proceso psíquico de elaboración de la sensaciones, confrontadas con las trazas mnemónicas preexistentes de la experiencia individual.

2. Presuntas sinonimias. - Para algunos — siguiendo a Leibniz— la p. corresponde a nuestra sensación y la apercepción a nuestra p.; pero se trata de una definición caída en desuso. Otros identifican la p. con la sensación, pero el análisis psicológico ha demostrado que en la p. hay — además del hecho sensitivo o sensorial — una actividad del espíritu, de manera que los dos términos se han de considerar distintos.

En efecto, se puede sentir sin percibir, como ocurre cuando se está distraído, o también en casos patológicos de sordera o ceguera psíquica, en que se tiene la sensación del sonido o del color, pero no se reconoce el objeto de donde proviene aquel sonido o al que pertenece aquel color. R iz. El psicólogo se encuentra actualmente convencido de que entre las sensaciones y la p. hay una diferencia más profunda. Si a la luz de una lámpara eléctrica ordinaria se mira un trozo de tela que parece negra, a la luz del sol puede muy bien resultar violácea. Este tratamiento se ha de hacer también con los términos filosóficos. Hay, en efecto, sensaciones inconscientes, pero no hay percepciones inconscientes, Igualmente en las percepciones no esta solo el dato, sino que hay siempre una parte intelectiva. Según Rosmini «la p. intelectiva de las cosas corpóreas es un juicio, mediante el cual el espíritu afirma subsistente alguna cosa percibida por los sentidos» (Nuovo Saggio, n. 337), y en otra parte (Psicología, p. 1, p. 3, c. 2, a. 4) aclara : « conviene para explicar la unión del alma con el cuerpo admitir que el alma racional tiene una p. primitiva natural y continua del sentido fundamental animal, porque siendo ella racional no puede unirse a este sentido sino con uAacto racional y de todos los actos racionales el primero, el que comunica inmediatamente con ia realidad del ente, es la p.». 3. En la filosofía escolástica.

- Nosotros, que explicamos la unión del alma con el cuerpo aplicando la teoría de la materia y de la forma, no podemos participar totalmente de la idea de este insigne filósofo, pero debemos afirmar con él que la p. es un juicio. No es difícil encontrar en los libros dé filosofía una definición, expresa o sintética, equivalente a ésta : la p. es el juicio por el cual la inteligencia afirma la existencia y la cualidad de los .objetos externos. La sensación tiene como objeto una cualidad sensible concreta. Veo una cosa con este y este· color, oigo un sonido de esta intensidad y tono; la p., en cambio, tiene por objeto una cosa de la cual afirmo la existencia y ciertas cualidades; esta cosa es blanca, gustosa, tiene tal extensión, etc.

De aquí se ve que la sensación es a la p. como la simple aprensión al juicio, y como la verdad no se encuentra propiamente en la simple aprensión, sino sólo en el juicio, así la verdad no se encuentra propiamente en la sensación, sino en la p. El hombre normal ve, p. ej., rojo, el daltonista verde, el ictérico amarillo; un palo sumergido parcialmente en el agua se ve truncado. Ticio siente caliente lo que Cayo siente frío, etc. Aquí no hay falsedad, el senciente siente realmente así; la falsedad existiría cuando el hombre, siendo racional, quisiera objetivar, o sea, atribuir al objeto el dato de la sensación. Los errores en la p. pueden provenir de la atención insuficiente, de las ilusiones, de las alucinaciones y de localizaciones erróneas.

Pero nos hemos de persuadir de que estamos en un campo en que existen aún demasiadas controversias y que tiene necesidad de muchas aclaraciones.

4. En moral. - En moral la p. toma gran importancia para la formación de una conciencia no sólo cierta, sino verdadera. Sabemos, en efecto, que es necesario seguir siempre la conciencia cierta aunque sea errónea. Para llegar al dictamen de la conciencia, o sea, al juicio Ultimo-práctico en función de la bondad o malicia de .la acción se requiere un silogismo, la mayor del cual enuncia la ley, la menor una acción bien determinada con un objeto bien determinado el cual debe ser bien conocido para poder Juzgar si está sometido y en cuánto está sometido a la ley. A todo esto no es extraña la p., o sea, el conocimiento de los objetos del mundo sensible actualmente dados para servir después directa o consecuentemente cuando se presente la ocasión. Ver.

Bibliografía

Bibliografía

E . Bandín , Corso di psicología, Fircnze:
G. Sortais , Traite de philosophie , I, Psyckologie- Logique, París
P. Lethielleux y
P. Ch. Lahr , Cours de philosophie , I, Psychologie-Logique, París, 1929
M. Gozzano, Lezioni di psicología, Cagliari, 1940 A, Auctor , Percezione, en El, X X VI, 715.

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