Diccionario de Teología Moral

Gregorio Manise, O.S.B. (Man.)

PASIONES Y ACTO HUMANO

Recursos

1. Pasiones y acto humano. - Las pasiones se di viden en antecedentes y consiguientes. 2. Pasión antecedente. - La pasión ante cedente es un movimiento del apetito sen sitivo que no depende de ningún acto libre de la voluntad. Esta pasión no puede ser pecaminosa. Por causa de su vehemencia puede a veces disminuir y en algún caso excep cional llegar a quitar del todo la imputabilidad de los actos cometidos bajo su impulso; la pasión antecedente no es sin embargo ne cesariamente siempre tal que haga imposible el ejercicio perfecto de la libertad y quite por lo tanto la culpa, incluso grave. Las dis posiciones fisiológicas propias de cada uno hacen que una u otra pasión surja con más fácil y mayor impetuosidad: se trata de la pasión dominante. 3. Pasión consiguiente. - La pasión con siguiente es un movimiento del apetito sen sitivo dependiente de un acto libre de la voluntad. Tales son las pasiones que surgen naturalmente a causa de una afección libre y fuerte, existente en la voluntad, las pasio nes deliberadamente excitadas por la volun tad y las pasiones que han precedido al libre ejercicio de la voluntad, pero a las cuales Esta no reprime o no modera cuando debiera hacerlo. Las pasiones consiguientes no dismi nuyen de ningún modo la imputabilidad de los actos cometidos bajo su impulso, sino que más bien la aumentan;

participan de la moralidad del acto de voluntad del cual dependen.

4.

Conclusiones morales. - Bien regula das, o sea, moderadas, y dirigidas hacia un objeto lícito y obligatorio o apartándolas de un objeto en el cual no es lícito complacerse, las pasiones son fuerzas vivas, que prestan una grandísima ayuda para el bien; desórdenadas, o sea. si son demásiado impetuosas o si su objeto no tiene las cualidades susodi chas, las pasiones ciegan el entendimiento »e incitan al pecado. Las pasiones desordenadas dan fácilmente origen a defectos morales. En particular la pasión dominante, si va bien ordenada, puede ser de gran utilidad para el bien; si no es regulada da muy pronto origen a un defecto dominante.

Apenas nos demos cuenta de un movimien to pasional desordenado hemos de hacer lo posible por frenarlo o alejarlo: el que no se opone a una pasión desordenada antece dente, peca; lo cual es mortal cuando no se hace nada o se obra con notable negligencia para alejar una ocasión que pone en grave peligro de pecar mortalmente Los medios para dominar las pasiones son: evitar los actos externos o las actitudes o gestos que pueden aumentar la pasión; tratar de olvidar el objeto de la pasión, aplicando fuertemente la fantasía e inteligencia a al guna ocupaeión honesta que pueda distraer nos del objeto de la pasión; recurrir a con sideraciones de orden moral y a la oración; hacer actos contrarios a la pasión. Man.

Bibliografía

Bibliografía

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