Diccionario de Teología Moral

Pietro Pavan (Pav.)

LIBERALISMO ECONÓMICO

Recursos

1. Noción. - Sistema económico elaborado en la órbita de las ideas liberales y reducido a la práctica hacia fines del s. XVIII y en la primera mitad del XIX. Sus puntos esenciales se puede decir que son los siguientes:

a) El mundo de la riqueza está dirigido por un conjunto de leyes de carácter absoluto y universal, similares a las que rigen en el campo de la física y de la química. Su fuerza primigenia es el egoísmo; el principio fundamental por el que se determinan todas las selecciones que en él tienen lugar es el hedonista: la máxima ventaja con los medios mínimos (naturalismo económico).

b) El interés colectivo no tiene una fisonomía específica propia: se resuelve en la suma de los intereses de los individuos (atomismo económico-social).

c) Cada vez que en el mundo económico se verifica un desorden, ocurre en él automáticamente una reacción capaz de recobrar el equilibrio (automatismo de las fuerzas económicas).

d) El Estado no debe ingerirse en el mundo económico; cuando más su misión será la de eliminar los obstáculos que impiden la expansión libre de las actividades productoras. La razón es evidente: los individuos conocen sus propios intereses y están en condiciones de conseguirlos mejor que los puede conocer y realizar el Estado; por otra parte, si en el mundo económico tienen lugar estancamientos y retrocesos pueden ser vencidos y superados por el juego espontáneo de las formas productivas: toda intervención del Estado sólo serviría, por lo tanto, para entorpecer la marcha del proceso económico. Esta última es la razón principal por la que el sistema se denominó liberalismo.

2. Origen y naturaleza del liberalismo económico. - El fundador o al menos el principal elaborador del liberalismo económico se considera justamente A. Smith (1723-1790). Sus doctrinas están expuestas en el libro Investigaciones sobre las causas y naturaleza de la riqueza de las Naciones (1776); libro que tuvo una difusión amplísima, especialmente en Alemania. El pensamiento de Smith tuvo un doble y contrapuesto desenvolvimiento: pesimista y optimista. Lo desenvolvieron pesimistamente Robert Malthus (1763-1834) y David Ricardo (1772-1823). Robert Malthus, en su obra Sobre la población (1798), sostenía que en tanto que la riqueza aumentaba en proporción aritmética, la población, por el contrario, crecía en proporción geométrica; por lo cual se acentuaría cada vez más el desequilibrio entre los medios de subsistencia y el exceso de población, de donde su teoría de la necesidad de reducir los nacimientos, retrasando los matrimonios. David Ricardo afirmaba en sus Principios de economía política (1817) que aun la mano de obra debía someterse a la ley broncínea de la oferta y la demanda.

El progreso necesariamente iría reduciendo cada vez más el trabajo humano; por consiguiente, en el mercado del trabajo la oferta sería cada vez más abundante, en tanto que la demanda continuaría decreciendo; el precio del trabajo descendería cada vez más determinando para los obreros condiciones de vida misérrimas. Por el contrario, desenvolvieron optimistamente el pensamiento de Smith, B. Say y P. Bastiat. Este último sobre todo en su obra Armonías económicas, en forma muy viva, exaltaba la capacidad congénita de rehacerse las fuerzas económicas y la coincidencia de los intereses individuales con el colectivo.

3. Crítica del liberalismo económico. - El liberalismo económico como doctrina contribuyó a que se eliminaran del mundo económico muchas costras creadas a lo largo de los siglos y que se habían convertido en algo embarazoso y anacrónico; como práctica se concretó en un enorme incremento de la producción. Pero encerraba errores esenciales y fatales. El interés colectivo no se identifica con la suma de los intereses individuales; tiene una naturaleza específica y una consistencia propia, y para actuarlo es necesario que los intereses de los individuos se persigan de acuerdo con el bien común. Además el automatismo de las fuerzas productivas no funciona suficientemente. Aun en el mundo económico el orden debe ser actuado —y si se rompe, rehecho— por las voluntades humanas libres, que están obligadas a realizar lo útil subordinándolo al deber o en armonía con él. Ni el Estado puede asumir tampoco una actitud de simple espectador: tiene igualmente una misión positiva tanto más extensa cuanto más profundos son los desórdenes que se verifican en el mundo de la riqueza.

De estos errores nació igualmente, al menos en parte, el abuso de los empresarios capitalistas sobre las clases trabajadoras; abuso que determinaba una reacción cada vez más vigorosa que terminó por desahogarse en los movimientos sociales del siglo pasado y del nuestro. Pav.

Bibliografía

G. Valenti, Principi di scienza economica, Firenze, 1906
G. Toniolo, Trattato di economia sociale, ibid., 1944
U. Spirito, La critica dell’economia liberale, Milano, 1930
R. Perpiñá, La crisis de la economía liberal, Madrid, 1953.

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