Diccionario de Teología Moral

Ludovico Bender, O.P. (Ben.)

JUICIO TEMERARIO

Recursos

1. Naturaleza. Es un asentimiento firme acerca de la malicia (pecado) ajena sin' motivos suficientes. La esencia del j. temerario está en el acto interno mixto, independientemente de su co- ' munlcación a otros, siendo éste un segundo ; pecado llamado difamación. Mi juicio desfav o ra b le , aunque me lo reserve para mí, es ya una injuria para el prójimo. El j. temerario decimos que es un asentimiento firme. Por esta firmeza se distingue el j. temerario de ' 1? duda temeraria, alimentada positivamente í sin motivo suficiente, y de la sospecha temeraria, que es el asentimiento probable, no ¡_ firme, acerca de la malicia del prójimo hecho ! sin motivo suficiente. Estos dos últimos actos, ! aunque son distintos del j. temerario, son ¡•sin embargo del mismo orden. Hemos dicho [♦finalmente (de los tres actos) : «sin motivo Suficiente». Estos actos son pecaminosos porque en lugar de proceder de motivos verdaj deros y justos, proceden.de la mala voluntad, que inclina el entendimiento a este j. desfa- [ vorable. S *

2. Moralidad. - No sólo el j.> sino también ,Jla duda positiva o la sospecha, si son temerarios, pueden ser pecados mortales. Pero estos dos último serían pecado mortal solamente en el caso de que fueran cometidos a una persona honesta. El j. temerario, o sea, el asentimiento firme, es pecado mortal si al mismo tiempo es plenamente deliberado y plenamente temerario. Si el j. se funda en hechos verdaderos que prueban la malicia de la persona, pero no son argumentos suficientemente convincentes, el j. es temerario y por lo tanto pecaminoso, pero el pecado no es grave. De los tres actos hemos de decir que no son pecados graves si el objeto no es un mal (pecado, vicio) gravemente difamatorio o deshonroso para el prójimo. No es pecado tomar medidas para que nuestras cosas no sean robadas, etc., por el prójimo, especialmente por las personas de la servidumbre, huéspedes, etc. Esta conducta no supone la sospecha de que tales personas sean malas, sino sólo el j. de que pueden llegar a ser malos dada la ocasión. Este j. no es injusto, porque se funda en la naturaleza humana viciada por el pecado original. -Berc.

Bibliografía

Sum. Theol., II-II, q. 66, a. 3-4.