INTELIGENCIA
1. Definición y concepto. - I. es sinónimo de entendimiento (v.). Desde un punto de vista general constituye el rendimiento de la actividad coordinada de todas las funciones psíquicas: percepción, memoria, imaginación, etc. Comúnmente, sin embargo, al concepto de i. se le da un significado más restringido, entendiéndose por i. la elasticidad y presteza de juicio, en otros términos, la pronta capacidad de adaptación a nuevas exigencias y a nuevas circunstancias.
2. Desarrollo. - La i. se desarrolla durante el período evolutivo de la vida, utilizando los frutos de la experiencia individual y de los conocimientos adquiridos (el saber); la atención, la percepción y todas las demás funciones psíquicas colaboran íntimamente en el desarrollo y consolidación intelectual (llamado también noopsíquico) hasta llegar a una madura capacidad de raciocinio (v.), un sano desenvolvimiento de los poderes lógicos y críticos, así como —en individuos particularmente dotados y con la contribución de la fantasía— la aptitud creativoinventiva. Más allá de cierto límite (que no puede determinarse con exactitud, ya que el comienzo de la vejez psíquica varía en los diversos individuos dentro de límites bastante amplios) el pensamiento pierde elasticidad, tiende a anquilosarse, se hace incapaz de nuevas invenciones y más tarde de nuevas adquisiciones. Con el desarrollo de los procesos involutivos puede constituirse un cuadro morboso de tipo demencial.
El desarrollo de la i. es muy diverso en los diversos individuos, ya que es diversa la capacidad de aprender, diversa la de utilizar el patrimonio de las adquisiciones, diversa la de elaborar críticamente las ideas; pero las variaciones intelectuales se encuentran también en relación con la eficiencia corticocerebral que es extraordinaria en algunos privilegiados, normalmente desarrollada en los más, interrumpida, alterada o destruida en los que sufrieron cerebropatías en la edad evolutiva, más o menos rápida y globalmente comprometida y retraída en las enfermedades cerebrales de la edad adulta. Desde un punto de vista cualitativo la i. es también notablemente diversa de un individuo a otro y sobre estas diferencias han sido propuestas, como es sabido, varias clasificaciones que creemos superfluo recordar.
Citemos tan sólo, a título de ejemplo, la distinción de Jung entre i. introversiva y extratensiva, entendiéndose por introversivas las inteligencias más profundas, creadoras, que atraviesan el escenario de la vida sin darse casi cuenta de él, con una extraordinaria capacidad de interiorización, totalmente absortas en el mundo de sus pensamientos y de sus invenciones; los extratensivos, en cambio, son entendimientos reproductivos, fácilmente adaptables, sociables, brillantes, vulgarizadores y realizadores de los descubrimientos de los introversivos.
3. Genio y talento. - Los romanos denominaban Genio a la divinidad que según su mitología acompañaba al hombre por todo el curso de su existencia y solían atribuir al Genio aquellos actos que parecían expresión de funciones superiores a la capacidad normal del individuo, atribuyendo el concepto de ingenio a la capacidad intelectual elevada, aunque sin superar el límite de las posibilidades humanas.
De aquí se siguió la denominación de genio a la actividad creadora, sobre todo, artística. A la expresión del genio acompañó siempre de un modo más o menos explícito el concepto de algo superior a lo normal. Sinónimo del de genio es el término talento, aunque muchos, y tal vez con mayor propiedad, den al talento un valor, por decirlo así, intermedio entre los de genio e ingenio y prefieren hablar de talentos para denotar alguna habilidad particularmente destacada en cualquier disciplina artística, científica y hasta manual: talento pictórico, músico, matemático, mecánico, etc.
4. Reactivos mentales. - La valoración cuantitativa y cualitativa de la i. tiene una enorme importancia práctica: para juzgar del desarrollo intelectual de los niños, para poder seleccionar estudiantes u obreros con objeto de lograr una clasificación racional en los estudios superiores y en el trabajo cualificado, etc. Esta valoración se hace por medio de tests o reactivos mentales, de los que los más conocidos son la escala métrica de Binet-Simon o la más moderna de Terman que someten a los individuos a pruebas de memoria, sentido crítico, etc., cada vez más complejas y difíciles, agrupadas por años a partir de la edad de tres. Otros reactivos se emplean en el examen de cada una de las funciones intelectuales: así el test de Bourdon para la atención voluntaria, la prueba de Heilbronner para la percepción y la comprensión, los métodos de la repetición y del reconocimiento para la memoria, el reactivo de los silogismos para el juicio y la crítica, etcétera.
Un excelente reactivo mental que permite examinar y valorar los diversos aspectos, no sólo de la i., sino también de la esfera afectiva y con el que se puede hacer un buen sondeo en la profunda psicología del sujeto en estudio, es el método psicodiagnóstico de H. Rorschach. Éste se sirve de una serie de manchas negras y de color que se someten al individuo cuyo psicograma se deducirá del análisis cuidadoso del número y de la calidad de las respuestas dadas por el examinando en el curso de la prueba. El uso de estos métodos no contiene nada intrínsecamente malo, más aún al favorecer una distribución profesional más seleccionada, favorece el mejoramiento, incluso ético, de las condiciones de vida. Se entiende que los datos proporcionados por estos métodos no tienen un valor absoluto; pero de éste y otros asuntos de orden más puramente ético se hablará con más extensión en la voz Reactivo mental.
5. Inteligencia y moralidad. - Algunos creen que existe cierto antagonismo entre la elevación del ingenio y la moralidad, y que los hombres de genio observan preferentemente una vida irregular con un bajo nivel ético. Esta opinión es equivocada. Recientes estudios de psicología experimental han demostrado, por el contrario, que cuanto más inteligentes son los jóvenes más se elevan sus cualidades morales. Cuanto más inteligente es una persona tanto más fácilmente se da cuenta de que en la vida puede llegar a alcanzar su objetivo propio con la honestidad mejor que con el engaño, aceptando los deberes sociales en lugar de tratar de eludirlos. Los resultados de estas investigaciones de indudable valor ético no pueden menos de espolear a los educadores para que desarrollen la i. de sus alumnos en la certeza de que templarán de este modo su carácter y mejorarán su moralidad. Riz.
Bibliografía
M. Gozzano, Psicologia sperimentale , Cagliari, 1940
G. Moglie, La psicopatologia forense , Roma, 1938
H. Rorschach, Psychodiagnostic , IV, Berne, 1940 La Vaissière y Palmés, Psicología experimental , Barcelona, 1948.