HORÓSCOPO
1. Definición. - De etimología griega ( hora = tiempo, y skopeo = observo), la palabra h. denota la situación astral observada en el momento del nacimiento de un individuo, pero significa también la predicción acerca del destino de este individuo hecha sobre la base de dicha observación astronómica. Sacar el h. era antiguamente el objetivo principal de la Astrología (v.).
2. Métodos astrológicos. - Entre los griegos alejandrinos, en el comienzo de la era vulgar, existían tres tipos de inquisiciones astrológicas, las cuales —recogidas y desarrolladas por los árabes— se difundieron después por medio de éstos por Europa. El primer tipo era el de las interrogaciones y se usaba para necesidades vulgares de la vida cotidiana, siendo desdeñado por los astrólogos de alguna importancia. El segundo, de las elecciones, servía para determinar el momento más favorable para realizar una empresa determinada. El tercer tipo, llamado genetlíaco, destinado a prever el futuro de personas en particular o de ciudades y pueblos enteros, era el más complicado y necesitaba toda la habilidad y experiencia del astrólogo para la redacción exacta del h.
Esta investigación se fundaba: a) en las nociones astronómicas de la época, que giraban en torno del conocimiento de los siete planetas (Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter, Saturno) y de sus mudables relaciones tanto entre sí mismos, como con las constelaciones del Zodíaco; b) en la determinación del punto de la eclíptica que en un instante determinado (p. ej., en el momento del nacimiento de la persona cuyo destino se quería predecir) se encontraba en el horizonte oriental del lugar del nacimiento del individuo: punto que tomaba el nombre de ascendente, mientras que horoscopium era el instrumento con que se efectuaba la observación astral; c) en la división de la esfera celeste en doce husos o casas, inmóviles, por las que sucesivamente pasaban los siete planetas y las diversas porciones de la zona zodiacal; d) en el conocimiento exacto tanto de las cualidades o virtudes específicas, buenas o malas, faustas o infaustas, de cada planeta, como de la variación de tales virtudes según el signo zodiacal en que aparecía el planeta, y según la casa en que se encontraba el signo zodiacal que amparaba al planeta en el momento en que se determinaba la ascendente.
Es fácil comprender, sin adentrarnos en las abstrusas particularidades de la ciencia astrológica, que como las constelaciones del zodíaco y los siete planetas tenían una serie fija y bien conocida de seres y de movimientos, la simple determinación del planeta, que emergía en el momento del nacimiento, era suficiente para conocer todo el cuadro de la disposición celeste en aquel instante determinado. Por lo tanto, dados los significados y las virtudes de los diversos astros y dada la mutación de su influencia según las posiciones recíprocas de los días de la semana y de otro cúmulo de accidentes, era posible (si bien muy complicado y problemático) conocer el destino al cual estaría sujeto el recién nacido durante toda su vida. Lo cierto es que, aunque fortuitamente se produjo alguna vez algún suceso predicho por la astrología, la inmensa mayoría de los horóscopos no se realizaba, pero los astrólogos estaban siempre dispuestos a demostrar (para repetir la frase de Don Ferrante de Manzoni) «que la culpa no era de la ciencia, sino de quien no la había sabido emplear bien». Así hasta los albores del s. XVIII, el arte de sacar el h. fue siempre en auge.
3. Consideraciones morales. - En asunto de h., y más generalmente en asunto de astrología, se pueden aplicar los principios expuestos a propósito de la voz Adivinación. Riz.
Bibliografía
N. Turchi, Oroscopo , en EI , XXV, 601
J. Parerso, De moderno occultismo , Casali Monferrato, 1941.