Diccionario de Teología Moral

Pietro Pavan (Pav.)

ESTADO (sociedad y economía)

Recursos

1. D iv e r sa s t e o r ía s. - En lo que se refiere a la intervención del E. en el campo económico se han elaborado sustancialmente tres teorías. La primera teoría, la liberal, excluye que el E. deba intervenir, fundándose sobre el hecho de que la realidad económica está re gida por leyes deterministas y posee en si misma la fuerza necesaria para restaurar su equilibrio cada vez que ocurran trastornos en él. Una segunda teoría, la socialista, afirma que el E. es el único sujeto en el mundo econó mico, por lo cual, previa la colectivización de todos los medios de producción, le corres ponde a él la planificación integral de toda la vida económica. Una tercera teoría, intermedia enLre las dos citadas, sostiene la intervención estatal con carácter supletorio, esto es, el mundo económico deber ser preferentemente regido por la iniciativa personal sobre la base de la propiedad privada, incluso de los medios de producción; pero al E. corresponde armoni zar las iniciativas individuales dirigiéndolas hacia la actuación del bien común, vitalizán dolas en sus depresiones, sustituyéndolas cuando llegan a faltar.

2. Motivos. - - La razón de ser del E. es la tutela y promoción del bien común. Pero un elemento esencial del bien común es la suficiencia de medios económicos, incluso por la razón de que cuando los ciudadanos se ven obligados a la lucha para conseguir lo necesario para la vida no pueden tener mar gen suficiente de tiempo para entregarse a la asimilación de los valores del espíritu y desarrollar íntegramente su persona. El E. por lo tanto no puede menos de preocu parse de que esta suficiencia de medios esté asegurada; y a este fin debe intervenir cuando sea necesario y en el grado requerido, en la producción de la riqueza y en su distri bución. De este modo argumentan los defen sores de la tercera teoría. Pero es imposible fijar de una vez para siempre el cómo y el cuánto de la intervención estatal, ya que es necesario que se acomoden a la contingencia histórica, la cual varía incesantemente en el espacio y en el tiempo.

Pero debe quedar siempre fijo el principio de que el E. no tiene que realizar nunca lo que estén en condi ciones de realizar los ciudadanos individual mente o asociados y en todas sus interven ciones no ha de proponerse jamás el suplantar las iniciativas individuales, sino suplir sus faltas, activarlas, orientarlas, completarlas.

3. M e t a a a l c a n z a r, - Hoy puede decirse que todos los que en el mundo se ocupan se riamente de los problemas pertinentes a la vida asociada, buscan afanosamente un aspec to económicosocial en que las exigencias de la justicia se vean satisfechas, sin suprimir el aliento natural de la libertad. Hasta ahora el E„ en unas partes más y en otras menos, se ha mezclado en todas partes en la vida económica. En Occidente la propensión es hacia una injerencia ulterior; pero se acen túa también el temor de que esto lleve a una opresión de la persona en la esfera del es píritu. En cambio, en el mundo eslavo la intervención estatal, alcanzada ya la cumbre, parece orientarse hacia un retardamiento; en efecto, reaparecen manifestaciones de vida económica calcada sobre las ideas de libertad (ahorro, pequeña propiedad, sucesión heredi taria, moneda, comercio interior, préstamos del exterior). De todos modos se va consoli dando cada vez más la persuasión de que la conciliación de la libertad con las exigencias de la justicia en el terreno práctico podrá obtenerse sólo cuando los hombres, en el desarrollo de sus actividades económicas se pan conciliar su propio interés con el bien común. Pau. BIBL. — L. Dal Pane, La concezione marxista dello Stato, Bologna, 1924; O. D e l V ecch io, Saggi intorno aMo Stato, Roma, 1935; P. P avan, Libertó di lavoro e diritto al lavoro, en Atti áfila settimana soctale di Venezia, Roma, 1947.

Voces relacionadas

Internas