EMIGRACIÓN
1. Noción. - Traslación colectiva o individual de las personas del lugar donde nacieron a otros lugares donde pretenden fijar su residencia. El término más exacto para definir estos traslados es el de migración, que se convierte en e. cuando se considera desde el punto de vista de la localidad o nación de donde parte el flujo migratorio; mientras que se llama inmigración cuando se considera desde el punto de vista de la localidad o nación adonde se dirige. En los tiempos modernos la e. ha tomado una importancia particular a causa de su mayor difusión debida a múltiples causas, entre las cuales está la busca de condiciones de trabajo más favorables y estables y el empuje determinado por particulares situaciones políticas.
2. Datos históricos. - Históricamente se nota que los primeros fenómenos de e. se dieron cuando en la Grecia antigua el exceso de población en territorios poco fértiles determinó la traslación de colectividades enteras a la península itálica donde estas colectividades constituyeron colonias (Magna Grecia). La e. romana tuvo más bien un carácter político: de Roma se trasladaron a los diversos territorios del imperio colonias de soldados y de administradores con sus familias para establecer una cohesión político-militar entre las diversas tierras que constituían el imperio romano. Más tarde se asiste a los fenómenos migratorios conocidos bajo el nombre de invasiones de los bárbaros, que se desarrollaron entre los s. II y XI; mientras que entre el s. XII y el XV las poblaciones europeas parecieron haberse estabilizado definitivamente. Con el descubrimiento del Nuevo Mundo el fenómeno migratorio alcanzó proporciones nunca vistas. Una corriente migratoria partió entonces de las viejas tierras europeas a las tierras recientemente descubiertas: América, Australia, las costas africanas, muchas islas.
En vano algunos estados, especialmente Inglaterra y Francia, trataron de poner obstáculos legislativos a este deflujo de la población con el temor de que se determinase una disminución en la productividad nacional; pero el fenómeno fue más fuerte que cualquier medida puesta para obstaculizarla, incluso por estar determinado en parte por las luchas religiosas y las rivalidades políticas. Después de un breve período de estancamiento el flujo migratorio de las poblaciones europeas hacia las tierras del Nuevo Mundo volvió a renovarse intensamente en la segunda mitad del s. XIX.
3. Problemas relacionados con la e. - La e. da lugar a un conjunto de problemas morales en cuya raíz está el hecho de que es un trasplante humano: el emigrado se arranca del ambiente en el que ha realizado su desarrollo tanto en lo que se refiere al cuerpo como en lo que atañe a su espíritu y viene a injertarse en un ambiente que a menudo le es enteramente extraño, si no precisamente hostil. Por lo que su vida de relación en todos los planos —religioso, cultural, económico-social— se encuentra entorpecida y mortificada. Se ha tratado de poner remedio a esta situación en forma creciente en los últimos años mediante una múltiple asistencia. La Iglesia Católica ha tomado sus medidas para que los grupos de emigrados fueran religiosa y moralmente asistidos por sacerdotes pertenecientes a las mismas unidades étnicas (cfr. en particular la reciente Enc. de Pío XII Exul familia, de 1 agosto 1952).
Los gobiernos se han interesado mediante acuerdos específicos, para que a los emigrados se les diese el mismo trato económico-jurídico que a los trabajadores indígenas; mientras que las instituciones internacionales consideran la oportunidad de extender un Código del emigrante que debiera regular el fenómeno migratorio de una manera uniforme en un plano mundial. Pav.
4. Protección de la Iglesia española a los emigrantes. - España es un país de fuerte emigración, destacando entre todas, las provincias gallegas y las del litoral cantábrico y mediterráneo. Los países de destino son principalmente los hispanoamericanos, alcanzando el volumen de emigración en los últimos años la cifra de los 80 a 100.000 emigrantes. Ante la gravedad del problema la Iglesia española ha constituido la Comisión Episcopal de Migración. Al mismo tiempo se ha establecido una Organización de carácter nacional en conexión con organismos similares extranjeros y sometida a la Sda. Congregación Consistorial. Todo este organismo está constituido en la forma siguiente:
a) Comisión Episcopal, a la que se reserva la alta dirección y control de las actividades católicas sobre problemas migratorios;
b) Comisión Católica Española de Migración, en la que están representadas la Acción Católica y otras instituciones de apostolado y algunos organismos civiles oficiales y privados. A esta comisión corresponde el estudio técnico y asesoramiento de las comisiones y oficinas diocesanas y parroquiales; c) la Oficina Central de Migración, órgano permanente y ejecutivo de las comisiones anteriores, en relación directa con las oficinas diocesanas y las de asistencia en los puertos de embarque. Son objeto de la atención apostólica de esta organización: los españoles emigrantes y los españoles ya emigrados, aparte de otros problemas de migración interior y los extranjeros residentes en España. Se aspira a que el emigrante salga con una mínima preparación moral y social y después de acompañarle durante el viaje quede en manos seguras en el país adonde va, facilitándole igualmente en caso de necesidad su retorno a la patria. De esta forma el emigrante ya no se encuentra como hasta hace poco abandonado a sus propias fuerzas, por lo general muy débiles, en un ambiente extraño y hostil. Tr.
Bibliografía
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