DETERMINISMO
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1. Concepto. - Llámase así toda doctrina que niegue nuestro libre albedrío diciendo que nuestra voluntad no se determina por sí misma en sus voliciones, sino que es determinada por otras causas. Según las diversas fuentes a las que se atribuye la determinación necesitante se tienen diversas escuelas o doctrinas deterministas. Así podemos distinguir el d. teológico, fatalista, psicológico, materialista, astrológico.
2. Diversas especies. - Teológico, o mejor acaso teologista, es el d. que anula la libertad humana en la causalidad divina, diciendo (con verdad) que nuestros actos proceden de nosotros como de causa secundaria y de Dios como de causa primaria, y añadiendo (erróneamente) que somos instrumentos ciegos, inertes, necesitados en las manos de Dios. Se funda esta doctrina en la ignorancia de la gran diferencia que existe entre la acción divina y la humana. El hombre no sabría ser causa de la acción (y especialmente de la volición) de otro hombre sin violar o al menos limitar su libertad; pero la acción de Dios es superior a estas leyes. Es un error creer que nuestra libertad para que siga siendo tal debe sustraerse a la acción de la causa primera. Lo contrario es cierto: nuestra libertad es tanto más plena y segura cuanto más fuerte es el influjo que sobre ella ejerce Dios. En Dios no sólo alcanzamos la fuerza, sino también la libertad de nuestro querer. Es fatalista el d. que pone la causa necesitante de nuestras voliciones en una fuerza oscura (hado) que no es precisamente divina (ya que con frecuencia se dice que a ella están sujetos los mismos dioses), pero no puede decirse cósmica.
Psicológico es el d. según el cual nuestra voluntad está forzada por alguna otra de las potencias psíquicas, por lo que toma diversas formás según las facultades de que hace depender nuestras determinaciones. La forma más frecuente en filosofía moral es la racionalista, según la cual la voluntad se ve necesitada por la razón y por lo tanto siempre elegimos lo que la razón nos dicta como mejor. Esta doctrina no tiene en cuenta un hecho incontestable y es que en el acto mismo de pronunciar su juicio práctico sobre lo que es mejor nuestra razón sufre el influjo de nuestra voluntad. En el campo de la vida práctica nuestra libertad se extiende más allá de nuestras acciones y afecta a nuestros mismos juicios. Materialista es el d. que no distingue entre el modo de obrar humano y el modo de obrar de las fuerzas físicas, por donde sujeta nuestros actos y nuestras voliciones a las leyes y causas del d. naturalista, al cual dice que está sujeto el mundo material. El d. astrológico somete nuestra voluntad al influjo de los astros.
Culturalmente no tiene fuerza ninguna y conceptualmente puede reducirse a una de las formás precedentes según que los astros sean considerados como seres materiales, psíquicos o divinos. Gra.
Bibliografía
Fouillée, La liberté et le déterminisme, París, 1884
C. Piat, Histoire du problème de la liberté axi X IX siècle. París, 1894; id., Le problème de la liberté, París, 1895 C.
F. Savio, e volontà, Roma, 1902
R. Guardini, Libertad, gracia y destino, San Sebastián, 1952.