CURIOSIDAD
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1. Naturaleza. - La c. consiste en sobrepasar la medida justa respecto del conocimiento, tanto intelectivo como sensitivo. En el campo del conocimiento intelectivo la tenemos cuando se aplica la mente a cosas que sobrepasan la capacidad propia, o a cosas que de ningún modo nos interesan ni nos son de utilidad alguna; aplicando a destiempo, con mengua de los deberes propios, la inteligencia a cosas fuera del lugar, aunque sean útiles; aplicando la mente sin razón suficiente a cosas que crean un peligro de pecar; leyendo con precipitación de manera que no se pueda asimilar lo que se lee; usando de mediosílícitos para venir en conocimiento de alguna noticia; en el campo del conocimiento sensitivo hay exceso: en ver y oír lo que no nos interesa ni tiene utilidad ninguna para nosotros; en ver y oír cosas, aunque sean útiles, con mengua de nuestras obligaciones; en ver y oír sin razón suficiente cosas que nos ponen en peligro de pecar. Es necesario, además, que en la aplicación de nuestras facultades cognoscitivas nuestra intención sea recta.
2. Moralidad. - La c. de suyo es pecado venial. Es pecado mortal cuando origina un peligro grave de pecar mortalmente, cuando nos hace descuidar un deber grave e importante, cuando se emplea un medio gravemente ilícito para llegar al conocimiento de alguna noticia. Seria también culpa mortal obrar por un fin que estuviera en contradicción grave con la ley moral.
3. Consejos prácticos. - Para estar seguro de no ceder a la c. se impone una gran reserva en la vista: el que tiene voluntad seria de salvarse mortifica el deseo desordenado de m irar especialmente en circunstancias delicadas. Para conseguir mejor cerrar el oído a todo lo que puede perturbar la pureza, la caridad u otras virtudes cristianas, es necesario mortificarse a veces, no preguntando aquellas cosas que incitan nuestro deseo de oír y saber; convendrá también llevar la conversación por caminos no sólo inocuos, sino también edificantes, pero sin hacerse pesados. No se debe leer sino parcamente lo que alimenta más la fantasía que la inteligencia, como son la mayor parte de las novelas, y lo que se refiere a las noticias y rumores del mundo, como ciertos periódicos y revistas. En el estudio no conviene dar preferencia a lo que más agrada, sino a lo que es más útil y necesario; debemos procurar además tener siempre una intención recta y noble, lo cual vale también para el estudio de las cuestiones espirituales, en las que a veces se pretende apagar la c. y satisfacer la soberbia, más bien que purificar el alma y tender a Dios. Man.
Bibliografía
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