CONVERSACIÓN OBSCENA
completo Es una c. sobre materias sexuales hecha de una manera libidinosa. Pero si la conversación de materia sexual se hace por un fin honesto (consulta médica, instrucción sexual hecha de una manera conveniente, etc.) no es obscena, pero también en este caso han de seguirse ciertas normás de prudencia. Los moralistas tratan de la c. obscena con ocasíon de los actos impúdicos, porque medíante la fantasía puede influir sobre los actos sexuales (v. impudicicia). Su malicia puede provenir bien de mala intención (seducción, iniciación sexual perversa, intención de excitar en sí mismo o en otras personas conmociones sexuales, etc;; las conversaciones frívolas, las burlas, aunque generalmente no son pecado grave, son poco convenientes a las buenas costumbres cristianas), bien por su efecto desordenado (conmociones venéreas, escándalo, etc.). Escuchar voluntariamente una c. obscena es pecado o por la cooperación a un acto ilícito (aprobando o animando implícita o explícitamente), o por el peligro de un pecado propio o de una excitación (actual o futura).
Todos tienen el deber de caridad de defender la moral pública y de impedir tales conversaciones según la posibilidad y utilidad del momento; esta obligación incumbe de una manera especial a los que están constituidos en autoridad. Para la cuestión de la multiplicación del pecado en el caso de c. obscena en presencia de varias personas, v. Distinción de los pecados. Dam.
Bibliografía
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