Diccionario de Teología Moral

Bonifacio Perović (Per.)

COLECTIVISMO

Recursos

Índice interno:

1. Noción ·

2. Concepción colectivista de la historia ·

3. Crítica del c. ·

1. Noción Este término denota los sistemas que propugnan la propiedad y la economía colectiva. El c. comprende, por lo tanto, todas aquellas tendencias que miran a un orden económico sobre la base de una forma de colectivización de la propiedad más o menos acentuada. Entre ellas está en primer lugar el comunismo, con su socialización integral. Sigue el socialismo con su socialización de los medios de producción, sistema también de inspiración marxista (véase Socialización).

2. Concepción colectivista de la historia Al c. económico se añade también un c. sociológico, o como algunos lo llaman, «la concepción colectivista de la historia», según la cual con una situación objetiva igual de vida se llega a un pensamiento y a una acción unificada de los hombres. Esta es la concepción que los bolcheviques tienden a realizar con su teoría de la sociedad sin clases, con un sentimiento común, conceptos comunes y voluntad común. Según esta concepción no son los grandes personajes, los caudillos, los que influyen decididamente en la marcha de la historia, sino la voluntad y la acción colectiva. W. Röpke aporta a este propósito un nuevo elemento definiendo el c. —en contraste con el liberalismo— como una filosofía social que quiere ampliar al máximo las competencias y el poder constructivo del Estado y presupone por lo tanto una subdivisión en gobernantes y gobernados, en mandantes y obedientes.

Es, por lo tanto, uno de esos postulados que en teoría toman una forma universal, mientras que en la práctica se desea, en la forma específica, estar personalmente entre los gobernantes y no entre los gobernados, del mismo modo que, a propósito del postulado de una limitación de la libertad de prensa, no se pide en absoluto, sino sólo con la idea bien concreta del que limita y del que es limitado.

3. Crítica del c. En realidad una de las notas de la crisis social actual es una colectivización sociológica de hecho: nuestras opiniones, nuestras emociones, nuestros gustos, nuestro modo de comportarnos, de divertirnos, de reaccionar, de estudiar, de elegir una profesión, etc., tiende al diletantismo, a la falta de un estilo propio a una aglomeración sin estructura propia, sin jerarquía orgánica, a un conglomerado en formaciones de masa. El deber supremo de todo hombre es cultivar su personalidad, no confundiéndose en el hombre-masa. Per.

Bibliografía

Vandervelde, Le collectivisme et l’évolution économique , Bruxelles, 1919.