Diccionario de Teología Moral

Giuseppe Graneris (Gra.)

APETITO CONCUPISCIBLE E IRASCIBLE

Recursos

Índice interno:

1. Noción ·

2. División ·

3. Valor moral ·

1. Noción A. para los moralistas es igual a tendencia, inclinación.

2. División Distínguense tres especies: natural, sensitivo, racional. El a. natural es la tendencia que mueve a un ser hacia otro, sin conocimiento alguno, como, p. ej., el hierro hacia el imán; el a. sensitivo es el que mueve al animal (y, por lo tanto, también al hombre en cuanto animal) hacia un objeto sensiblemente conocido; el a. racional, o voluntad, es la tendencia hacia el objeto conocido y valorado por la razón. Hablamos aquí solamente del a. sensitivo, que se divide en concupiscible e irascible. Llámase concupiscible el a. sensitivo en cuanto por él la animalidad busca su propio bien (el placer) y huye su propio mal (el dolor). Es irascible el a. sensitivo en cuanto por él la animalidad afronta los obstáculos que se interponen para la consecución del bien o para la fuga del mal.

3. Valor moral Estas tendencias que en el animal no están sujetas al control de la razón y, por lo tanto, son incapaces de valoración ética, en el hombre son éticamente valorables, porque y en cuanto están sometidas al control de la razón y al imperio de la voluntad. Decimos «en cuanto», porque también en el hombre gozan las potencias animales de relativa independencia y espontaneidad, por lo que decían los antiguos que la razón y la voluntad ejercen sobre ellas un imperio político y no despótico. Esta independencia es mayor: en el niño por ser más lento el desenvolvimiento de sus facultades superiores; en los habituados a ceder a determinados estímulos, por la dificultad de dominar las reacciones automáticas; en todos, en el primer momento en que se aprehende sensiblemente el objeto, por la mayor rapidez de los sentidos en ceder a los estímulos externos. El a. sensible es bueno o malo según el objeto que le mueva. Si el objeto es pecaminoso, la responsabilidad subjetiva será mayor en general en el adulto que en el niño; más grave en el segundo momento que en el primero. El a. sensible tiene objetos indefinidos.

En el campo de lo concupiscible llevan la primacía la comida y el sexo; en el de lo irascible se suelen indicar como primer sujeto los peligros de muerte. El a. concupiscible está regulado por la virtud de la templanza; el irascible por la fortaleza. Gra.

Bibliografía

S. Theol. , I-II, 73, ad 2 Sto. Tomás, In sententias , II, D. 22, 2, a. 3, ad 5 H.
D. Noble, Note pour l’étude de la psychophysiologie d’Albert le Grand et de Saint Thomas , en Revue Thom. (1905), 91 ss.