Diccionario de Teología Moral

Pietro Palazzini (Pal.)

ANTONINO (S.) de Florencia

Recursos

Índice interno:

1. Vida ·

2. Obras ·

1. Vida Teólogo moralista, reformador dominicano, Arzobispo de Florencia; nacido en esta ciudad en marzo de 1389, murió en Montughi, cerca de la misma Florencia, el 2 de abril de 1459. Si su autoridad en el campo de la teología moral no es muy notable, tiene el mérito de haber sido el primero que escribió de ella por separado. Antonio de nombre, se le dió el diminutivo de Antonino por su constitución débil y pequeña estatura. Siguiendo su predilección hereditaria se dedicó desde su juventud a los estudios jurídicos. Atraído por la predicación de Juan Dominici tomó en 1405 el hábito de Sto. Domingo, poniéndose desde el principio del lado de Dominici, que proyectaba la reforma religiosa de su orden. Nos hallamos en los tiempos del gran Cisma de Occidente (1378-1418). Dominici, Arzobispo entonces de Ragusa y Cardenal, permaneció fiel a Gregorio XII y con él Antonino de Florencia, pero para eludir las intimidaciones de la República Florentina hubieron de emigrar a la Umbría. Aquí fué ordenado sacerdote en 1413 y nombrado Vicario de Foligno (1414).

Cuando el Concilio de Constanza (11 noviembre 1417) modificó la situación religiosa con la elección de Martín V, volvió a Toscana y fué prior de Cortona (1418-1421), de aquí pasó a Fiésole (1421) y finalmente a la Minerva (1430) en Roma. Fué nombrado auditor de la Rota por Eugenio IV, elegido en el cónclave tenido en la Minerva. El 28 de mayo de 1437 fué investido de la dignidad de Vicario General de los Observantes de Italia Central y Meridional. Además de la reforma trabajó en la construcción del nuevo convento de S. Marcos, proyectado por Michelozzo Michelozzi, maravillosamente decorado por el Beato Angélico, fruto de la munificencia de Cosme de Médicis, que bajo su impulso llegó a ser un insigne cenáculo de estudio y centro promotor de la vida cristiana en la sociedad florentina. En 1439 fué nombrado prior del mismo Antonino de Florencia. Con los códices del legado Niccoli formó el núcleo primero de la biblioteca del cenobio, que fué también la primera biblioteca pública de Europa (1443). En 1442 obtuvo para su familia religiosa la administración de la parroquia de S. Marcos y la misión de predicar el Evangelio por todas las tierras de la Toscana.

Ni amigo ni enemigo de los Médicis, apartado de todas las facciones, con espíritu perfectamente evangélico se prodigó en el bien de las almas y en aliviar los dolores de los desgraciados. En 1445 fué elegido Arzobispo de Florencia. Después de alguna resistencia se dejó consagrar el 12 de marzo en la iglesia de Sto. Domingo en Fiésole. En una situación moral triste y dolorosa inició S. Antonino una apresurada obra de transformación con el mismo celo ardiente con que había trabajado en la reforma de su orden. En medio de sus múltiples ocupaciones encontraba tiempo para escribir largas y preciosas cartas espirituales de dirección a las piadosas señoras de la nobleza florentina, previendo los bienes que de su ejemplo podían originarse para toda la sociedad. En sus labios florecían las decisiones más imprevistas, prudentes e imparciales; de aquí el apelativo de Antonino el de los consejos con que comúnmente se le designaba. Lo encontramos en Roma en el consistorio de 1447 en que se arregló, mediante la promulgación de los Concordatos de los príncipes, la desavenencia entre el Papa y los príncipes electores alemanes.

Pocos días después de esta pacífica solución, el 23 de febrero, asistió a Eugenio IV en sus últimos momentos. Estuvo al frente de las misiones diplomáticas enviadas por la Señoría a Nicolás V, Calixto III y Pío II. En 1458 se levantó en defensa abierta de la constitución florentina frente al partido de los Médicis. El 2 de mayo de 1459 se extinguía su vida. Su cadáver, honrado por la presencia del papa Pío II, y rodeado de la más profunda veneración del pueblo, fué sepultado, según su deseo, en S. Marcos. El 31 de mayo de 1523, fiesta de la Santísima Trinidad, Adriano VI efectuaba la canonización de Antonino, discutida y aprobada bajo León X.

2. Obras S. Antonino no es sólo un reformador, sino también un docto teólogo y escritor, de interés en la historia de la teología moral por haber escrito por primera vez de esta materia como de una parte separada de la teología. Escribió en latín y en lengua vulgar obras voluminosas y breves tratados. Su obra principal es la Summa moralis , a la que responden las Chronicae (llamadas también Summa historialis ), como una obra en dos secciones, una moral y otra histórica. Hoy se consideran separadas.

a) Summa moralis. Recoge en forma sencilla gran copia de conocimientos teológico-morales y encierra la parte mejor del pensamiento de S. Antonino, corona de gloria imperecedera de su magisterio. Concluida en 1454, ha tenido 20 ediciones (de 1477 a 1740) y ejerció un gran influjo hasta el s. XVII.

b) Chronicae. Esta obra, realizada entre 1440-1459, se divide en tres partes, 24 títulos y párrafos y contiene numerosas relaciones y apreciaciones sobre personas y sucesos. Es interesante como fuente histórica de primer orden, cuando el autor se acerca a su tiempo (Ed. Nuremberg, 1484).

c) Confesional. Bajo el título genérico de Confesional se agrupan tres opúsculos escritos por S. Antonino en latín o en lengua vulgar, destinados a los fieles o a los sacerdotes relativos a la confesión. No tienen un título fijo, unas veces se les titula por sus palabras iniciales: Omnis mortalium cura — Defecerunt — Curam illius habe ; otras con el apelativo que mejor responde a la materia tratada en ellos: Espejo de la conciencia , Summula confessionalis , Medicina del alma , etc. El Defecerunt está escrito en latín y en las ediciones impresas lleva además de los títulos señalados los siguientes: Summa confessionis , Summa confessionalis , Summula confessionum , Confessorum refugium . Es el confesional que ha tenido mayor difusión; ha sido traducido al italiano y al español. Las otras dos obritas están escritas en lengua vulgar:

d) De ornatu mulierum (escrito antes de 1437) sobre el lujo de las mujeres, que fué incluido más tarde en la parte II de la Summa .

e) De excommunicationibus (Venecia, 1474), fué incluido en la parte III de la Summa .

f) Trialogus super enarratione evangelica de duobus discipulis euntibus in Emmaus (de fecha incierta, cfr. ed. Florencia, 1480): es un comentario a las profecías mesiánicas.

g) Responsiones ad LXIX quaesita fr. Dominici de Chatalonia : son respuestas a un hermano en religión sobre cuestiones morales y jurídicas (cfr. ed. Venecia, 1497) escritas hacia el fin del pontificado de Eugenio IV (ca. 1440).

h) Inéditos (Florencia, Biblioteca nacional — Magliabecchiana — Conv. supp. A. 8 1750: Quadragesimale Convertimini ; Bibl. Ricciardiana, cod. 308: apuntes de sermones).

i) Obra del bien vivir (obra ascética); cfr. 1923. l) 24 cartas espirituales y familiares (ed. Coersetto, Florencia, 1859). Son espurias Flos florum , Adnotationes de donatione Constantini , etc. Corresponde a S. Antonino el mérito del avance de la teología moral en los s. XIV-XV. Por primera vez, y por obra del santo y docto dominico, fué tratada la teología moral separada de la dogmática de una manera completa en sus principios y en sus aplicaciones prácticas. Con un trabajo incesante fué madurando y enriqueciéndose el pensamiento de nuestro moralista hasta concebir un proyecto de los más amplios: recoger aparte en un cuerpo único toda la doctrina moral. A este inmenso trabajo le llevó un gran espíritu de caridad y en él le guió la convicción profunda de que la moral es la ciencia más indispensable. S. Antonino sobresale ante todo entre los autores de las Summae confessorum . Las de S. Raimundo de Peñafort († 1275) habían ido aumentando continuamente hasta su tiempo y se les había añadido gran caudal de doctrina con lo que habían perdido su facilidad y eran leídas y consultadas por muy pocos.

Era preciso volver a la simplicidad y a la practicidad inmediata de las primeras formas de Confessionalia , para que todos pudieran procurarse la ciencia moral suficiente y debida. Este retorno lo efectuó precisamente el confessionale del Sto. Arzobispo de Florencia que encontró una acogida verdaderamente extraordinaria. Pero S. Antonino es celebrado mucho más por su Summa moralis en la que realizó la armonía del método escolástico y positivo tratándolo más completamente y correspondiendo mejor a la realidad práctica, características propias de un tratado de moral. Pal.

Bibliografía

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