AMISTAD (pruebas de)
Índice interno:
1. Pruebas comunes de amistad ·
2. Pruebas especiales de amistad ·
1. Pruebas comunes de amistad Se dicen pruebas comunes de amistad no ya porque se dirijan a todos, sino porque bajo este apelativo se incluyen todas aquellas pruebas que los hombres de cierta condición y relación suelen cambiar entre sí para comunicarse mutuamente su afecto. Se comprende por esta razón que estas pruebas o signos no se puedan determinar de un modo absoluto, sino que se han de valorar según las circunstancias. No podemos excluir a los enemigos de las pruebas comunes de amistad, al menos si el enemigo (v.) ha cesado en su injuria y está dispuesto a la satisfacción y reparación.
2. Pruebas especiales de amistad Son aquellas que algunos hombres suelen darse sobrepasando las pruebas o signos comunes, para significarse mutuamente un afecto y una comunicación más intensa. Entre las pruebas comunes más conocidas de amistad se enumeran: responder al saludo, responder a las cartas, prevenir un daño inminente, si se puede cómodamente, etc. Entre las pruebas especiales se pueden contar la conversación amistosa, el escribirse a menudo, etc. Las pruebas de suyo no tienen ninguna moralidad especial, pero la toman de los sentimientos de ánimo de que van acompañadas. Por esta razón la exclusión de los enemigos de las pruebas comunes de amistad será pecado o no, grave o leve, según que: a) proceda de odio grave, leve o nulo; b) no ofenda a ninguno u ofenda gravemente o levemente; c) se haga con o sin escándalo grave o leve. Es difícil dar ejemplos. En general se juzga grave afrenta en nuestro país si alguno invita a todos sus parientes y excluye a uno determinado por ser enemigo; o en un grupo saluda individualmente a todos excluyendo al enemigo presente.
Para que exista la obligación de no negar las pruebas comunes de amistad se supone naturalmente que el enemigo ha cesado en su injuria. Por esta razón una negativa de pruebas comunes de amistad, que no revele odio, sino más bien aflicción por una injuria reciente, atroz o infame, no puede condenarse como pecado. Pal.
Bibliografía
V. la bibl. de la voz Amistad . Cfr. además
O. Saleij, Amour de Dieu, charité fraternelle , en Nouv. rev. théol. , 87 (1935), 3-26.