Diccionario de Teología Moral

Giuseppe Graneris (Gra.)

ACTO HUMANO (FIN DEL)

Recursos

Índice interno:

1. Concepto y distinción ·

2. Valoración moral ·

1. Concepto y distinción Fin de un acto es aquello a lo que este acto tiende. Un acto puede tender a diversos fines. Éstos se disponen entonces o en el mismo plano o en planos diversos, que pueden ser inmediatos o mediatos, más o menos próximos o remotos, intermedios o últimos. Estos términos no necesitan explicación. Hemos de observar tan sólo que, hablando objetivamente, el fin último de todo a. humano, más aún, de todo hombre y de todo el universo, es uno solo, Dios mismo, que hemos de alcanzar y gozar en la vida eterna. La pluralidad, pues, de fines últimos es sólo posible por nuestra ignorancia y nuestra perversidad. Menos sencilla y más apropiada a la doctrina moral es la distinción del fin en extrínseco e intrínseco. Éste es aquel fin al que el acto tiende por su propia naturaleza, por lo que no es separable de él y es objetivo; se le llama también fin de la acción o de la obra ( finis operis ); es el efecto necesario del acto. El primero es aquel fin a que el sujeto operante dirige el acto ( finis operantis ); es, por lo tanto, subjetivo y separable del acto mismo.

Así el fin intrínseco del estudio es aprender; el fin extrínseco puede ser muy diverso en cada individuo, como la vanagloria, el lucro, la ambición, etc.

2. Valoración moral El fin ejerce mucha influencia sobre la moralidad de nuestros actos. De la consideración aislada del fin intrínseco y del extrínseco no surge dificultad alguna, ya que es evidente que el primero, al formar parte de la constitución objetiva del acto, pesa también sobre la conciencia de quien realiza el acto; el segundo, al determinar la voluntad a obrar, le comunica también su propia calificación moral. Las dificultades, en cambio, nacen del encuentro de los dos fines y de la diversa relación en que pueden encontrarse. Para aclarar la situación distingamos tres hipótesis: coincidencia, concordancia, discordancia de los fines. Cuando el fin subjetivo coincide con el objetivo la distinción de los fines es puramente conceptual y no hay problema ninguno. Entonces el sujeto hace suya de un modo reflejo la moralidad del fin intrínseco. Cuando el fin subjetivo concuerda, al menos en la cualidad genérica de bueno o de malo, con el fin objetivo, entonces la moralidad de los dos fines se suma en la conciencia y en la responsabilidad del sujeto, prevaleciendo aquel que ejerce mayor fuerza sobre la determinación voluntaria y que de ordinario es el subjetivo.

Cuando los dos fines están en desacuerdo de manera que uno de ellos sea bueno y el otro malo, surgen las dificultades mayores en la valoración moral del acto. Si el fin objetivo (intrínseco, inseparable) es malo el acto no puede ser justificado por ningún fin bueno subjetivo (extrínseco, separable); y esto en virtud del principio de que no se puede hacer mal con buen fin: el fin, por bueno que sea, no puede jamás justificar los medios ilícitos. Si por el contrario es bueno el fin objetivo, pero es malo el fin subjetivo, entonces la malicia de este fin puede anular o disminuir la bondad propia de la acción por su fin objetivo: la anula cuando el fin subjetivo es mortalmente malo, o también cuando es el móvil exclusivo de la acción; la disminuye cuando su malicia no es grave y al mismo tiempo no es el único móvil del acto. Gra.

Bibliografía

S. Theol. , I-II, q. 19, a. 7, ad 2
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Reickmann, Der Zweck heiligt die Mittel , Freiburg, 1908
G. La Pira, L’uomo soggetto della morale , en La morale di Cristo e le professioni , Roma, 1942, p. 53-65.