TRADUCIANISMO
Es una teoría que explica el origen de cada una de las almas humanas por derivación material o espiritual de los padres a la prole. El Traducianismo se divide, pues, en corporal y espiritual.
El autor del Traducianismo corporal fue Tertuliano, que habla de él en un interesante libro De anima (c. 25-27), el más antiguo tratado cristiano de psicología. Nótese, sin embargo, que este libro fue escrito por Tertuliano después de su adhesión al Montanismo. No es fácil la interpretación de este opúsculo, a lo que contribuye el hecho de que el autor se ve obligado a acuñar nuevos términos latinos para expresar conceptos que hasta entonces se habían formulado en griego. Algunos críticos no encuentran formulado claramente en este escrito de Tertuliano el concepto de la verdadera espiritualidad del alma y achacan esta falta a la teoría del Traducianismo, que parece suponer la materialidad del alma. Otros más benignos excusan la inexactitud de su lenguaje y libran de toda intención materialista el pensamiento del gran apologeta, y explican su error traducianista por la preocupación de hacer más comprensible la transmisión del pecado original («vitium originis»).
El juicio de S. Agustín es ciertamente más grave, por ser su intérprete más autorizado: «Los que sostienen que toda alma se deriva de la primera dada por Dios al primer hombre y dicen que se recibe de los padres, si siguen la opinión de Tertuliano, quieren afirmar, ciertamente, que las almas no son espíritus, sino cuerpos: y esto es falsísimo» (Epist. 109, n. 14). El Traducianismo corporal, como lo propone Tertuliano, es realmente contrario a la espiritualidad del alma, la cual no se puede multiplicar y transmitir, como el cuerpo, por medio del semen, sin que se comprometa su carácter esencial de espíritu, por el cual es independiente de la materia en su ser y en su obrar.
La Iglesia condenó este Traducianismo como herético (Anastasio II, Epist. ad Gallos: DB, 170). Preocupado por el mismo problema que Tertuliano (la transmisión del pecado original), admite San Agustín un Traducianismo espiritual, o sea una derivación del alma del hijo de las almas de sus padres, teoría que el mismo Santo Doctor reconoce difícil y oscura (Epist. 190).
Sin embargo, a pesar de la autoridad de S. Agustín, el Traducianismo, aun el simplemente espiritual, fue perdiendo terreno a partir del s. V hasta uniformarse todos los teólogos al pensamiento de la Iglesia, decididamente favorable al Creacianismo (v. esta pal.), como aparece en diversos documentos (v. DB, 20, 348, 527, 533, etcétera). El Traducianismo espiritual cae en el absurdo, porque una sustancia espiritual, como es el alma, no puede escindirse ni cambiarse de ninguna manera en otra por su propia simplicidad.
Bibliografía
Sto. Tomás, , I, q. 90 y 117;
C. Boyer, , Roma, 1940;
p. 123 ss. V. al pie de Creacianismo.