Diccionario de Teología Dogmática

Pietro Parente (P. P.)

SOTERIOLOGÍA

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(gr. σωτηρία = salvación, redención): Es la doctrina acerca de la salvación del espíritu humano. La historia de las religiones y de las filosofías religiosas pone de relieve dos elementos psicológicos que dominan más o menos en todos los sistemas: la conciencia del pecado y el anhelo de una liberación. Desde los acentos doloridos de los antiquísimos himnos penitenciales babilonios a las meditaciones pesimistas de Buda sobre el mal en la vida humana y la necesidad de evadirse de él; desde las sugestivas páginas de Platón (cfr. el Fedón) sobre el carácter emancipador de la muerte al drama espiritual de los iniciados en los misterios de Dionisios, de Isis, de Mitra, el paganismo se halla penetrado por la conciencia del pecado y por el deseo de librarse de él. De aquí el carácter expiatorio de los sacrificios (v. Expiación).

Estos sentimientos se encuentran más vivos y más puros en los libros del A. T., especialmente en la profecía de Isaías, que habla de un misterioso «Siervo de Iahweh» que, con sus sufrimientos y su inmolación, liberará a los hombres de la esclavitud del pecado (c. 53). Estas oscuras aspiraciones diseminadas en la conciencia de los pueblos son una preparación providencial al cristianismo, que es esencialmente un mensaje de salvación, una soteriología en acto. Esta soteriología se centra en Jesús, que significa en hebreo precisamente Salvador; el Evangelio da la razón de este nombre impuesto por el Ángel: «Lo llamarás Jesús porque Él salvará a su pueblo del pecado» (Mt. 1, 21). El Precursor de Jesús prepara su camino predicando la penitencia (Mt. 3, 2). El mismo Jesús declara haber venido al mundo para dar su vida en rescate y por la redención de los hombres (Mt. 20,28; Mc. 10,45); y en la última cena celebra el sacrificio eucarístico de su Cuerpo y de su Sangre derramada en remisión de los pecados. Estos motivos de los Sinópticos destacan con mayor viveza en S. Juan, que llama a Jesús «Propiciación» por los pecados de todo el mundo (I Jo. 2, 2).

Pero quien con más profundidad y extensión ha desarrollado la doctrina soteriológica cristiana ha sido S. Pablo, tanto que los Racionalistas, con evidente exageración, dicen que él es su creador. Ciertamente S. Pablo, que había experimentado en sí mismo el paso dramático de la muerte del pecado a la vida de la gracia, habla con acentos incomparables del tormento interior del hombre esclavo de la culpa y de las pasiones de la naturaleza corrompida, y del único camino de liberación y salvación, que es Cristo Redentor en virtud de su cruenta inmolación. Es preciso morir y resucitar con Él y vivir en Él la nueva vida para reconquistar la libertad de los hijos de Dios (cfr. Rom. 6, 4; 7, 15 ss.; 8, 34 ss.; Gal. 2, 19 ss.; Col. 1, 20; Efes. 5, 2; Hebr. 9, 12 ss. etc.).

La soteriología cristiana genuina ha sido deformada y mutilada por los protestantes, racionalistas y modernistas (v. Redención). El problema soteriológico brota hoy de nuevo en el sentimiento de hastío y angustia que domina en muchos sectores del pensamiento moderno cansado y extraviado.

Bibliografía

V. al pie de Redención;
J. Huby, , Paris, 1912;
U. Fracassini, , Città di Castello, 1922;
Prat, , Madrid, 1947;
M. Bendiscioni, , Morcelliana, 1940.

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