Diccionario de Teología Dogmática

Pietro Parente (P. P.)

EXPIACIÓN

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(lat. expiatio, de expiare = aplacar con un sacrificio la ira divina; de donde piaculum = medio para aplacar la divinidad): Es el acto con que el hombre trata de aplacar la ira divina suscitada por un pecado o una ofensa y hacerse nuevamente propicio el favor divino, sujetándose a una pena.

El sentimiento de la culpa, acompañado del temor de la pena y, por lo tanto, el deseo de expiación, se encuentran en todos los pueblos y en todas las religiones. El mismo sacrificio tiene también generalmente el carácter de expiación: la inmolación cruenta de un animal (y a veces de un hombre) debía servir para aplacar a Dios, apartar sus castigos y purificar a un pueblo del delito cometido. Este concepto se encuentra también en la religión hebraica, especialmente en la fiesta Kippurim, en la cual se mataba un macho cabrío y con su sangre se rociaban cosas y personas en señal de purificación y de reconciliación con Dios (Lev. 16, 16; cfr. Hebr. 9, 19-28).

En la religión católica el concepto de expiación entra dentro de la doctrina de la Redención, especialmente en relación con la Pasión de Cristo y su sacrificio cruento en el ara de la Cruz. Ya Isaías (c. 53) había predicho que el futuro Mesías había de ser la víctima propiciatoria y expiatoria por los pecados de los hombres; los Evangelios se hacen eco de este gran pensamiento cuando dicen que Jesús dará su vida en rescate y su sangre en remisión de los pecados (Mt. 20, 28; 26, 28).

Más enérgicamente insiste S. Pablo sobre el valor expiatorio de la muerte y de la sangre del Salvador, usando el término técnico hilasterion (instrumento de expiación) para calificar el sacrificio de Jesús (Rom. 3, 25). En la Tradición se encuentran también abundantes testimonios que repiten esta verdad. Así se comprende por qué la Iglesia ha condenado esta proposición modernista: «La doctrina sobre la muerte expiatoria de Cristo no tiene su origen en el Evangelio, sino en Pablo» (Decr. Lamentabili, DB, 2038). Así, pues, según el Magisterio Eclesiástico, el carácter expiatorio de la muerte de Jesús es sencillamente verdad revelada.

Pero la Redención no entra totalmente en esta verdad. Lutero y sus secuaces deformaron el concepto de la Redención, deteniéndose en el aspecto externo de la Pasión y Muerte de Jesús, en lo que no veían más que un castigo de Dios por nuestros pecados (sustitución penal). Según ellos, Jesús fue solamente una víctima pasiva de la justicia vindicativa de Dios. La expiación corrige este concepto demasiado duro con la idea de la espontaneidad con que Jesús acepta la muerte para satisfacer la pena debida por nuestros pecados. La doctrina católica rechaza la teoría luterana, acepta la teoría de la expiación y llega al concepto más adecuado de satisfacción vicaria, que pone en evidencia el contenido moral de la Redención (amor, humildad, obediencia de Cristo). La expiación y la satisfacción se integran mutuamente: en la primera la Pasión de Jesús es medio principal de reparación; en la segunda, concomitante.

Bibliografía

(V. al pie de Redención, Satisfacción);
J. Rivière, , París, 1931, p. 309 ss.;
Id., «Rédemption», en DTC;
A. Médebielle, «Expiation», en DBVS. * I. Gomá, , Barcelona, 1944.

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