Diccionario de Teología Dogmática

Pietro Parente (P. P.)

RELACIONES (divinas)

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La relación, según Aristóteles y Santo Tomás, es uno de los nueve accidentes que se define normalmente como orden o relación de una cosa a otra («ad aliquid» = πρὸς τι). Esta relación implica un sujeto (p. ej. padre), un término (hijo), un fundamento o razón según la cual el sujeto se refiere al término (la generación entre padre e hijo). A diferencia de los demás accidentes, que dicen siempre una perfección realmente inherente al sujeto, la relación, más que una perfección en el sujeto dice un respecto al término, y en este respecto («esse ad») está su nota esencial, mientras que su inhesión en el sujeto («esse in») es secundaria y puede ser real o sólo lógica. Así la paternidad está toda en la relación de un individuo a otro en virtud de la generación; de la misma manera el objeto inteligible dice orden, relación real al entendimiento cognoscente, pero esta relación no añade por sí misma nada al sujeto.

Es verdad que pertenece a la fe que en Dios hay relaciones reales, porque en la Revelación encontramos términos correlativos, como Padre e Hijo. Esta verdad se deduce también de la doctrina de las procesiones (v. esta pal.); una procesión divina no se puede concebir sin un término «a quo» y un término «ad quem» relacionados entre sí. Siendo dos las procesiones han de ser cuatro los términos y cuatro las relaciones, según este diagrama:

Paternidad
1.ª procesión:  P  →  F
Filiación

Espiración activa
2.ª procesión:  PF →  S
Espiración pasiva

Estas relaciones no se distinguen de la naturaleza divina sino por una distinción «rationis ratiocinatae» (v. Atributos), pero se distinguen realmente entre ellas, porque se oponen (Paternidad-Filiación) de un modo irreductible, por lo que requieren sujetos distintos de atribución (la Paternidad en el Padre, la Filiación en el Hijo). Solamente la Espiración activa no se opone a la Paternidad y a la Filiación, por lo que su sujeto es el Padre y el Hijo, pero se oponen a la Espiración pasiva, que requiere por lo mismo un término distinto. De las cuatro relaciones reales, que existen en Dios, tres se distinguen numéricamente y constituyen por lo tanto las tres Personas divinas: el Padre que es la Paternidad subsistente, el Hijo la Filiación subsistente, el Espíritu Santo la Espiración de amor subsistente. Según el «esse in» las Personas subsisten en virtud del único Ser divino, con que real y absolutamente se identifican; según el «esse ad» se distinguen «ratione ratiocinata» de la esencia, pero realmente entre sí. Esta distinción real mutua, siendo puramente relativa, no daña la unidad absoluta de Dios.

Bibliografía

Sto. Tomás, , I, q. 28;
A. Horvath, , Graz, 1914;
E. Hugon, , París, 1930, p. 330 ss.;
P. Parente, , en «Il Simbolo», vol. I, Asís, 1941;
S. Breton, , Roma, 1951.

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