PREDESTINACIANISMO
Tuvo su origen en algunas frases de S. Agustín, mal entendidas, acerca de la gratuidad de la gracia y de la debilitación del libre albedrío como consecuencia del pecado original (v. esta pal.). El primer predestinacianista fue el sacerdote francés Lúcido (s. V), quien, combatiendo a los semipelagianos (v. esta pal.), cayó en el rigorismo respecto de la predestinación. Su error fue recogido en el s. IX por el monje Gottschalk, y más tarde por Wicleff y Huss. Lutero y todavía más Calvino y Jansenio (v. Calvinismo y Jansenismo) acentúaron el tinte pesimista de la teoría predestinaciana.
La teoría se puede resumir de la siguiente forma: a) con el pecado original el hombre perdió su libertad, convirtiéndose en esclavo de las concupiscencias; b) Dios no quiere la salvación de todos, sino sólo de algunos, predestinados gratuitamente a la gloria, que por lo tanto no necesitan cooperar con la gracia; c) las acciones de los predestinados son siempre buenas, las de los demás están siempre inficionadas por el pecado; d) el decreto divino que marca la suerte eterna de los hombres precede a toda consideración de mérito o de demérito, porque Dios crea a algunos para el Cielo y a otros para el Infierno (Calvino, Instit. religionis christianae, l. 3, c. 21); e) Cristo no ha muerto por todos (Jansenio). La Iglesia condenó repetidas veces estos graves errores (DB, 316, 320 ss., 816, 827).
Bibliografía
V. al pie de Predestinación.