MACEDONIANOS
Nombre que se deriva de Macedonio, obispo de Constantinopla (a. 360), quien, sin embargo, no parece haber profesado la doctrina de los llamados Macedonianos. Esta doctrina, enunciada ya por Arrio y Eunomio, consistía en negar la divinidad del Espíritu Santo, al que se consideraba como una criatura del Hijo. Por eso estos herejes son llamados con más propiedad Neumatómacos (= enemigos del Espíritu) o también Maratonianos, del nombre de uno de sus cabecillas, llamado Maratonio, que fue Obispo de Nicomedia. S. Atanasio, informado de este nuevo error en las profundidades del desierto, adonde se había retirado, escribió tres cartas al Obispo Serapión para confutar esta última secuela del Arrianismo. Esta herejía fue condenada por el Conc. Constantinopolitano I (a. 381): el Papa Dámaso ratificó sus decisiones en el Conc. Rom. de 382.
Bibliografía
Tixeront, Histoire des dogmes, Paris, 1931, II, p. 57 ss.