Diccionario de Teología Dogmática

Pietro Parente (P. P.)

CONSERVACIÓN

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Es la continuación del acto creador, con que Dios sostiene el ser de las criaturas o influyendo positivamente en él o removiendo las causas que tienden a su destrucción (conservación negativa).

Esta verdad se encuentra implícita en las definiciones con que el magisterio eclesiástico afirma la Providencia y el Gobierno divino (v. estas pal.). En la Sagrada Escritura encontramos testimonios expresivos; Salmo 103: «Si escondes tu rostro, (las criaturas) se turban: si les quitas el alma, perecen y tornan al polvo. Si emites tu espíritu, son creadas y renuevas la faz de la tierra.» S. Pablo expresa enérgicamente el concepto de la conservación de las cosas: «Todas las cosas se apoyan en Él (Cristo Dios)» (Col. 1, 17).

Razón: la estatua perdura aún después de la muerte del escultor, porque existía independientemente de él como mármol y no ha recibido más que la forma, pero el mundo ha sido creado de la nada y ha recibido por lo tanto de Dios todo el ser que es actualidad derivada y participada de Dios. Por lo tanto, toda criatura, como ente participado, contingente, por el mismo motivo que no puede por sí comenzar a ser, no puede continuar en el ser independientemente de la fuente del ser, que es Dios criador. Si por un instante una criatura pudiese existir sin el influjo divino, en ese instante por lo menos la criatura contingente sería por sí misma, es decir, tendría en sí misma la razón de su ser. Absurdo evidente. Dios, retirando su influjo conservador, podría destruir total o parcialmente lo que ha creado (potencia absoluta); pero por su sabiduría y bondad conserva todas las cosas (potencia ordenada: v. Potencia divina).

Bibliografía

Sto. Tomás, , I, q. 104;
Id., , q. 6;
A. Sertillanges, , París, 1925, t. I, n. 296 (análisis agudo del concepto de conservación).

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