TENTACIÓN
En la acepción más genérica (hebr. m assó h; gr. ireipacr/jos) equivale a exploración, experimento, poner a prueba (Gén. 22, 1; I Re. 10, 1; II Cor. 13, 5). Puede ser activa, cuando se pone a prueba a otro s; pasiva, cuando uno es objeto de prueba (ibid. 44, 20). Según la división clásica de San Agustín (PL 34, 1113), la tentación puede ser de prueba o de seducción y am bas coinciden a veces (Job. 1, 9 ss.). La primera corresponde casi al sentido genérico del término, y puede proceder de disposiciones benévolas (Sab. 3, 5: Jn. 6, 6), o también malévolas (Mt. 19, 3; Jn. 8, 6; Ap. 2, 10). A veces se da mediante 577Atribulaciones que ponen a dura prueba la fidelidad, la paciencia, etc. (Dt. 8, 2; Jdt. 8, 2 4; Act. 20, 19; I Re. 1, 16). La otra clase de tentación es una sugestión hacia el mal, que induce al peligro próximo de caer en el pecado. Puede provenir de Satanás = ó peirázon, el tentador por excelencia (I Tes. 3, 5; I Cor. 7, 5; Act. 5, 3), de los hom - bres entre sí (Gén. 39, 7) o tam bién, aunque im propiamente, de las propias pasiones (Sant. 1, 14).
Dios no tienta nunca de este modo (Sant. 1, 14) ni perm ite nunca que el hombre sea tentado más de lo que pueden sus fuerzas (I Cor. 10, 13). Se dice que se tienta a Dios cuando por desconfianza o por presunción quiere el hombre alguna prueba de Dios o de alguno de sus atributos. No obstante que Dios se declara irritado por tales provocaciones (Núm. 14, 22), son frecuentes los casos que de ellas se d a n: (el más fam oso se relata en Ex. 17, 2-7).
Bibliografía
E. Z o r e l l, Lexicón Hebr. et A rm. V. T.. R o m a e 1947. p p. 451. 519. Í d.. Lexicón Gr. N. T. París 1931), col. 1025 s. R. E r o u i l la r d, en DThC, XV, col. 116-27.