SANGRE
(Hebr. dám , empleado 360 veces; acád. dámu ; Ugarit dm ; griego αἷμα.
En el Nuevo Testamento 98 veces). En el Antiguo Testamento la sangre indica, las más de las veces, la muerte violenta. Pero se reconoce una íntima relación entre la vida y la sangre, que es considerada como alimento y condición de la vida y como sede del principio vital ( nefeš ). Establécese casi la identidad entre la vida y la sangre (Gén. 9, 4; Dt. 12, 23): «la sangre es la vida».
La sangre se reserva al dueño de la vida, a Dios, mediante numerosas prohibiciones a los israelitas (Gén. 9, 4; Lev. 3, 17; 7, 26 s.; etc.), para que no la coman. David renuncia a beber el agua que le habían llevado sus heroicos soldados que por él habían arriesgado su vida (II Sam. 23, 17). Yavé pide cuenta de la sangre de cada uno, del alma del hombre (Gén. 9, 5).
El empleo paralelo de «sangre» y «vida» aparece en Sal. 72, 14. Esa prohibición siguen manteniéndola los Apóstoles para con los convertidos del paganismo (Act. 15, 29), y aún hoy está vigente entre los árabes. Lev. 17, 10 s. explica el 537Bmotivo de la prohibición: «Esta sangre os la he dado para que hagáis sobre el altar el rito de expiación por vuestras vidas, pues es la sangre la que sirve de expiación por una vida» (cf. Hebr. 9, 7.21 ss.). En otros textos se insinúa el peligro de idolatría (Lev. 19, 26). En el Nuevo Testamento, la expresión «la carne y la sangre» indica el concepto de hombre, el de naturaleza humana, y muchas veces en cuanto se manifiesta contra Dios (Mt. 16, 17; Gál. 1, 16; I Cor. 15, 50, etc.).
La misma locución es corriente en el Talmud para significar el hombre mortal, e incluso es conocida del escritor griego Polieno ( Strateg. 3, 2, 1). La sangre está empleada 12 veces refiriéndose a los sacrificios de animales, y las restantes a la de Cristo, de la que San Pablo subraya la función de rescate (Ef. 1, 7), de justificación (Rom. 5, 9), de pacificación (Col. 1, 20 ss.) y de reconciliación (Ef. 2, 16).
Bibliografía
P. Dhorme, L’emploi métaphorique des parties du corps en hébreu et en akkadien , París 1923, p. 8 s. F. Rüsche, Blut, Leben und Seele , 1930, pp. 308-63. Behm, αἷμα, en ThWNT , I, p. 171 ss.