Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

SALMOS

Recursos

Siguiendo un uso inspirado en la Biblia griega y latina, son así llamados los sagrados cánticos a los que con más propiedad los hebreos dan el título de himnos . Son poesías religiosas de temas variados, que en su mayoría son plegarias o alabanzas a Dios . Su colección, llamada Salterio por analogía, en las biblias hebreas está divida en cinco libros, separados entre sí por la doxología o aclamación («Bendito el Señor», etc.), que se lee al fin de los Salmos 41.72.89.106. Pero es una división relativamente reciente (h. s. III a. de J. C.). En tiempos más remotos estuvo compuesta de tres grandes colecciones, que se distinguían por el empleo de los diferentes nombres con que se invocaba a la divinidad. La primera (Sal. 1-41) y la tercera (90-150) emplean el de Yavé ; la segunda (49-89) el de Elohim ( Dios ). En la primera casi todos los salmos (a excepción de 1.2.33) llevan por título: A David , a Asaf ; en la tercera casi todos son anónimos. Lo mismo que los nombres, varía también el contenido general del argumento.

La mayor parte de los salmos atribuidos a David son peticiones de socorro en toda clase de aflicciones; 529Blos cánticos de los hijos de Coré (levitas) se desarrollan en torno al culto, al templo, a la ciudad santa. Los de Asaf son cantos nacionales o didácticos; celebran los triunfos o lloran las derrotas de todo el pueblo, o enseñan verdades morales. La colección anónima contiene, principalmente, himnos de alabanza o de acción de gracias a Dios . Destácase una colección especial de salmos llamados graduales (120-134), de índole levítica y nacional. Puede, pues, advertirse que la actual colección de los salmos fué formándose poco a poco desde los tiempos de David (h. el 1.000 a. de J. C.) hasta después de los de Nehemías (h. el 400 a. de J. C.). Durante aquel largo período casi en todas las generaciones hubo piadosos poetas que, inspirados por Dios , derramaron en esos himnos sus santos afectos, sus fervientes plegarias, los arranques de su alma profundamente religiosa.

Al recoger así el salterio el eco de todo un pueblo y durante tantos siglos, por su misma naturaleza estaba compuesto para convertirse, como en realidad se convirtió, en libro de oraciones, en manual de devoción, primero para la sinagoga israelita y luego para toda la Iglesia Cristiana. Tanto la Biblia hebrea como la cristiana (LXX y Vulgata) cuentan con igual número de 150 salmos, pero no coinciden en el modo de llegar a tal número. El salmo que en la cristiana es el 9, en el texto hebreo tradicional forma los dos salmos 9 y 10. Asimismo, el 113 de la Vulgata corresponde al 114 y 115 del hebreo; y viceversa, el hebreo reúne en uno (116) los 114 y 115 de la Vulgata, e igualmente reúne en uno (147) los 146 y 147 de la Vulgata.

En general puede decirse que la numeración de la Vulgata desde el Sal. 10 al 146 es inferior a la del hebreo en una unidad. La mayoría de los salmos lleva como encabezamiento un título o portada que puede variar mucho por la extensión y por el contenido. Presenta una o varias de las siguientes noticias: 1.º el autor, 2.º el género poético, 3.º el aire o acompañamiento musical, 4.º el uso litúrgico, 5.º la ocasión histórica. Tales títulos son ciertamente antiquísimos y fueron colocados en su lugar al menos por una tradición autorizada. El atento lector hallará en muchos indicios intrínsecos una confirmación de tal autoridad, especialmente por lo que atañe a los autores. Pero es evidente que no gozan de la misma autoridad del texto inspirado. Por unánime consentimiento de códices y de versiones antiguas atribuyénse a David unos 530A70 salmos, o sea casi la mitad de toda la colección.

Consta, en efecto, por los libros históricos, que David estaba dotado de notable talento poético y musical (I Sam. 16, 14-23; 18, 10; II Sam. 1, 18-27, etc.), que llegó incluso a ser proverbial (Am. 6, 5). Sábese también que puso gran cuidado en el culto divino íntimamente ligado con el canto y la música (II Sam. 6, 2-22; 24, 16-25; I Par. 16, 4-7; 23-29; cf. Eclo. 47, 8 ss.), por lo que era de esperar que fuese él también el autor principal de los salmos, y que muchas veces se presentase con su nombre la colección entera, todo el salterio hebreo. Pero no fué él su único compositor; una docena de salmos (42-49. 84-85. 87-88) pertenecen a una familia de corehitas (cf. Núm. 26, 10 s.), según testimonio del título; familia que hasta el tiempo de la cautividad estuvo formando una clase de cantores adjuntos al Templo. (I Par. 6, 16-23; II Par. 20-19). Otros doce salmos llevan por título el nombre de Asaf , con el que se designa una familia de cantores. (I Par. 26, 1-6; II Par. 5, 12; 35, 15), que sobrevivió a la cautividad (Esdr. 2, 41; 3, 10).

La pertenencia a David afirmada en los títulos podrá entenderse también por analogía en el sentido de que dichos salmos estaban insertos en una colección o cancionero de cantos sagrados, de los cuales no era el rey poeta el único autor, pero sí el principal. Es oscuro el significado de la atribución de un salmo a cada uno de los tres insignes varones Moisés (90), Salomón (72) y Etán Ezrajita (89). El resto de los salmos, exactamente un tercio, es anónimo. De entre los términos que se leen en los títulos para indicar el género poético, el más corriente (57 veces) es mizmor , que los LXX traducen por «psalmos», del que procede nuestro término salmo, que, en virtud del uso, indica una poesía de motivo religioso, y así con acierto se hizo extensivo a todos los cantos de la colección. Es menos frecuente el término šir = canto que se aplica igualmente a la poesía profana (Is. 23, 16; Am. 6, 5); hállase en trece salmos acoplado a mizmor , y él sólo en el Sal. 46, en los graduales y en el 45, «canto de amor».

Son más importantes en orden al asunto, y responden mejor a nuestros conceptos, dos términos que rara vez aparecen en los títulos, pero muy a menudo en el mismo texto de los salmos: tefillah = oración y tehillah = alabanza. Así se designa a los dos géneros más frecuentes de los salmos. En el primer género, el de oración, que por sí solo comprende más de una tercera parte de todo el salterio, una persona (y menos 530Bfrecuentemente la nación), asaltada por males y aflicciones de todo género, recurre a Dios para verse libertada; con su abundancia y variedad los salmos ofrecen modelos para todas las contingencias de la vida humana. El otro género, el de alabanza o himnos a Dios , estaba indicado de un modo especial para el culto público en el servicio religioso del Templo y se halla concentrado principalmente en los libros 4.º y 5.º. Son menos numerosos los salmos didácticos o sapienciales y morales, llenos de diferentes instrucciones para la vida, y los salmos históricos que recuerdan los grandes hechos de la vida nacional para ensalzar a Dios y darle gracias o para aleccionar a la posteridad. Y, en fin, nos quedan salmos que no encajan en ninguna categoría.

Tal es la variedad de esta nobilísima antología de poesía religiosa. En el salterio (dice San Atanasio en su carta a Marcelino sobre la inteligencia de los salmos) se encuentra reunido todo lo útil y saludable que se halla esparcido por los otros libros del Antiguo Testamento. «El libro de los salmos es como un huerto que contiene los frutos de todos los otros, a los cuales comunica el exquisito sabor de la poesía, y además añade a ellos otros que le son propios» (PG 27,12). Efectivamente, el salterio tiene de común con los libros legislativos una ferventísima adhesión a la ley divina (1; 19, 7-14; 119); con los históricos las narraciones de las épocas gloriosas del pueblo elegido (68.78.105-107. 114.136); con los didácticos las enseñanzas morales (15.37.82.94.100.112.133) y las reflexiones sobre los destinos humanos (39.49.73.90. 139); con los proféticos el espíritu ardiente, el culto interior (15.40.50.51), el celo por la justicia y por la protección de los débiles (10.12.58.82.94), la visión de los tiempos y de los hechos mesiánicos (2.16.22.45.72.89.96-100, 110). Así la materia que constituye este magnífico y delicioso jardín es tan abundante como variada.

Y no es menos variada y bella la forma poética de que se reviste el pensamiento, desde la más suave e idílica (23.42.65.104.128.131), hasta la más emocionante y sublime (29.46.68.75.76). Para saborear toda su belleza y sentir su eficacia, el lector deberá aplicarse a penetrar en los sentimientos y en los afectos que se expresan en el sagrado texto. Si algún pasaje, como sucede en los salmos llamados imprecatorios (58.69.83.109), llegase a parecer duro a almas modeladas en la mansedumbre evangélica (cf. Mt. 5, 43), pensemos en el duro celo 531Ade la justicia y del honor a Dios que animaba a los sagrados autores (cf. 5, 11; 69, 10; 139, 21), y lograremos sentir contra el pecado todo el rigor de la antigua ley, al paso que reservaremos para el pecador toda la caridad y misericordia de la nueva.

Bibliografía

P. Synave, en DThC , XIII, col. 1093-1149. H. Höpfl, A. Miller, A. Metzinger, Intr. spec. in V. T. , 5.ª ed., Roma 1946, pp. 291-314. A. Vaccari, en DAFC , IV, col. 474-95. Id., De libris didacticis , 2.ª ed., Roma 1935, pp. 8- 28. Id., La S. Bibbia , IV, Firenze 1949, pp. 101-344. Id., I Salmi , con la nueva versión latina del Pont. Inst. Bibl., 2.ª ed., Turín 1953. Liber Psalmorum... , nueva versión Profess. Pont. Ist. Biblici edita, Roma 1945. P. Galetto, I Salmi... texto latino de la nueva versión del P. I. B., con traduc. italiana, ibid., 1949 (ed. Paoline), 1954. G. Castellino, S. D. B., Libro dei Salmi ( La S. Bibbia , S. Garofalo), Torino 1955. * J. Enciso, Los títulos de los salmos y la historia de la formación del salterio , EstB , 1954. Rábanos, Los salmos , CB (1946-51). Luque, La poesía de los salmos , CB (1951). S. Muñoz Iglesias, Género literario de los salmos , EstB (1954). R. Galdós, La estrófica de los salmos y su utilidad en la crítica textual y en la exégesis , EstB (1934). P. Arconada, Las citas textuales de los salmos , EstB (1934), pp. 221-243.

Voces relacionadas

Internas

Externas