MANÁ
(Hebr., man ; LXX, μάννα; la explicación del Éxodo: «¿qué es esto?», es popular: no es fácil precisar su raíz.) Es el alimento con que se sustenta el pueblo hebreo 377Adurante 40 años en el desierto (Éx. 16), que cesó tan pronto como los hebreos probaron los frutos de la tierra de Canán (Jos. 5, 12; Jdt. 5, 15). «El maná era parecido a la semilla de cilantro y ofrecía el aspecto de la escarcha (LXX, κρύσταλλος). Esparcíase el pueblo para recogerlo, y lo molían en molinos o lo majaban en morteros, y cociéndolo en una caldera hacían de él tortas que tenían un sabor como de pasta amasada con aceite.
Cuando de noche caía el rocío sobre el campo, caía también el maná» (Núm. 11, 7 ss.). Ha de ser recogido temprano, pues de otra suerte, al salir el sol y comenzar el calor, se derrite; si se conserva por más de un día se estropea. Por esa razón se recoge un gomor por persona (unos tres litros y medio) y doble cantidad la víspera del sábado para poder observar el descanso del día siguiente. Núm. 21, 5, expone las náuseas que el maná produjo en los hebreos, aun cuando no era su único alimento. Sab. 16, 20-29, llama al maná «alimento de los ángeles» (cf. IV Esd. 1, 19); el Salmo 78, 25, lo llama «pan de los fuertes», y el 105, 40, «pan del cielo» ( man es-samé de los árabes; cf. Neh. 9, 15.11; el v. 20 sólo alude al hecho).
Jesús contrapone el maná (Jn. 6, 31) al verdadero pan que da Dios. El maná no preserva de la muerte , mas el pan vivo da la vida eterna (6, 49-59). Heb. 9, 4, menciona la urna de oro que contiene el maná en el Santísimo. Ap. 2, 17, promete un maná secreto al que venza. Es notable el esfuerzo por identificar el maná con uno de los productos de plantas o insectos. Pero siempre resulta difícil conciliar la intervención divina y los diferentes caracteres descritos en la Biblia con los hongos o con las secreciones de los insectos.
En la península del Sinaí la trabutina mannipara y el nasacoccus serpentinus depositan sus secreciones en el árbol tamarix mannifera ( tarfa’ de los árabes) de mayo a julio, en cantidad limitada (se habla de 300 kg. al año), sin peligro de corrupción. Las analogías con el maná bíblico son parciales, limitadas: es innegable el fenómeno sobrenatural. [F. V.]
Bibliografía
H. Simón - J. Prado, Vetus Test. , I, 6.ª ed., Torino 1949, pp. 228- 32. R. Meyer, en ThWNT , IV, pp. 466-71.