AGRAPHA
Con esta palabra se significan, en un sentido muy restringido, las frases pronunciadas por Jesús durante su vida terrestre y no escritas en los Evangelios canónicos. Aparte la única del N. T. (Act. 20, 35: «Mejor es dar que recibir»), citaremos las de los escritos siguientes: Los manuscritos evangélicos, especialmente el códice D —de Beza o cantabrigense— que, por ej., añade después de Lc. 6, 4: «En aquel mismo día, viendo a uno que estaba trabajando en sábado, le dijo (Jesús): Oh hombre, si sabes lo que haces, te felicito; mas, si no lo sabes, eres maldito y transgresor de la ley». La literatura patrística. En muchos Padre s se lee, por ej.: «Sed cambistas dignos de aprobación»; «Tal como te haya hallado, así te juzgaré» (San Justino, Diál. 47, y otros). Los evangelios apócrifos (cf. Ev. según los Hebreos , en Orígenes, PG 13, 1993 s.). Los papiros (especialmente de Oxirrinco s y de Egerton).
Ej.: «Dice Jesús: Estuve en medio 16Adel mundo y me mostré a ellos corporalmente y los hallé a todos ebrios, y no hallé ninguno que tuviera sed; y apena a mi alma el estado de los hijos de los hombres que tienen la mente obcecada y no ven su miseria.» Los libros litúrgicos. — Los escritos rabínicos (sólo dos ágrafos en el Talmud babilonense: Aboda Zara , 16b, 17a; Shabbat , 116) y los islámicos (A. Palacios, Logia et Agrapha , I, París 1916, ha recogido 103 tomándolos de escritos del s. XII). Excluidas estas tres últimas fuentes, que son demasiado recientes y han sido aducidas para garantizar la autenticidad de sus ágrafos, los escritores han recogido los ágrafos de las fuentes sobredichas y las han discutido. A. Resch, un entusiasta de los mismos, enumera 177 ( Agrapha , Leipzig 1889), de los cuales da por auténticos 77, y en la segunda edición de 1906 solamente 36. J. H. Ropes ( Die Sprüche Jesu... , ibid. 1886) retiene 13 de valor probable, 14 auténticos, E. Jacquier, en RB , 27 (1918) 93-135, auténticos 13, probables 26, dudosos 15. J. Jeremías ( Unbekannte Jesuworte , Zurich 1948), 21 de valor histórico. L. Vaganay se muestra mucho más reservado en su óptimo artículo Agrapha en DBs , I, col. 159-98.
«Fuera de 4 ó 5 más seriamente refrendados, y aun ésos dudosos, el único ágrafo cierto es el citado por San Pablo en Act. 20, 35» (A. Romeo, Enc. Catt. , I, 568 ss.). En realidad los criterios de que disponemos, el contenido y la forma, de suyo no son suficientes para decidir la cuestión de la autenticidad, sino únicamente para poder descartar muchos ágrafos de origen herético o imaginario. La autenticidad sólo puede decidirse estribando en el valor histórico de las fuentes. El texto breve, desgajado del contexto, las más de las veces difícil de entender, no permite un juicio seguro.
«Aun en los pocos casos en que los testimonios externos ofrecen especial solvencia por su número y su autenticidad, surgen dudas más o menos fundadas sobre la posibilidad de que el ágrafo sea un texto bíblico, erróneamente atribuido a Jesús, o un pensamiento evangélico en el que se haya intercalado algún comentario humano» (L. Randellini). D.
Merezkowskij, Gesù sconosciuto , trad. it., Florencia 1933, pp. 84-95, da a los ágrafos excesiva importancia. [F. S.]
Bibliografía
L. Randellini, Le parole estraevangeliche di Gesù , en Palestra del Clero , 29 (1950), 1121-27
30 (1951), 9-17. 193-99. 241-48. 289-94.