Diccionario Bíblico

Francesco Spadafora

ABNEGACIÓN

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Norma fundamental de ascesis propuesta por Jesús: «El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo y tome su cruz (diariamente, Lc.)» Mt. 16, 24 s. ; Mc. 8, 34-37 ; Lc. 9, 23 s.

El término ἀπαρνησάσθω (Mc.) en Is. 30, 7 , expresa el gesto de los israelitas infieles que, después de la lección recibida con la derrota de los asirios, se desprendieron de los ídolos 2Bde oro y plata que se habían fabricado. Este término enérgico demuestra cuál ha de ser la actitud del bautizado que se ha entregado a Cristo. Para él sus ganancias, sus intereses, sus deseos, sus mismos afectos no tienen ya valor alguno (cf. Flp. 3, 7 s. ): sólo una cosa le importa: vivir y obrar para aquel a quien se ha entregado.

En Gál. 2, 19 s. se lee el mejor comentario al precepto evangélico: «Estoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí». Quien puede decir: «Suplo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, por su cuerpo que es la Iglesia» ( Col. 1, 24 ), ese tal está presto para toda clase de sacrificios que de él exige su vocación de cristiano y de apóstol. Eso es lo mismo que participar del estado de muerte de Cristo, pero al fin produce la vida ( II Cor. 4, 10-12 ).

Es una norma a la vez positiva y negativa que empuja a muy alta perfección: a apartarse del mundo ( Gál. 6, 14 ), a crucificar con Cristo las propias pasiones ( Gál. 5, 24 ; Col. 3, 5 ), a despojarse del hombre viejo y revestirse del de la gracia ( Ef. 4, 22 ss. ; Col. 3, 9 ); y que, mediante la unión con Cristo, comunica a todos los actos fuerza irresistible y valor de redención. [F. S.]

Bibliografía

L. Pirot, S. Marc ( La Ste. Bible , ed. Pirot, 9), París 1946, p. 497 s. J. Bonsirven, Il Vangelo di Paolo , Roma 1951, s. 325 ss.