«STABAT MATER»
Secuencia sobre el misterio de la Virgen al pie de la cruz.
1. El texto. Se encuentra en redacciones diferentes, en muchos libros litúrgicos (unos treinta, entre mediados del s. XIV y finales del XV), así como en varios ms. Se ignora el texto original, ya que no se ha intentado aún una reconstrucción crítica del texto, de difícil realización. Las diferentes redacciones oscilan entre los cuarenta y los cien versos. No es raro, además, en la Edad Media, el caso de que un autor cambie o reduzca a una muchas secuencias anteriores. El texto que hoy diríamos oficial es el que Benedicto XIII introdujo en el Misal Romano en 1727.
2. El autor. El S. M. ha sido atribuido a muchos, entre los cuales a S. Bernardo, a Inocencio III, a S. Buenaventura, a Juan XXII, a Gregorio IX, a Juan Peckham y, las más de las veces, a Jacopone de Todi († 1306). A este último lo atribuyen, entre otros, dos códices del s. XIV. Pero la confrontación del S. M. con el estilo de los demás escritos de Jacopone no favorece semejante atribución. Es, por tanto, de autor hasta ahora desconocido.
3. La forma métrica. Está compuesto de 20 estrofas. La forma de estrofa es la llamada exástica o «versus caudatus tripertitus», compuesta de dos versos paralelos (cada uno de los cuales consta de dos octonarios planos) y de un verso senario esdrújulo. Rima de los tres versos: aab, ccb. El ritmo es de tipo descendente con percusión sobre las sílabas dispares.
4. División. Se puede dividir, más o menos lógicamente, en tres partes, de las cuales la primera es introductora, la segunda es central y la tercera es conclusiva. En la parte introductora (estr. 1-4) se presenta a la Virgen al pie de la cruz, traspasada por la espada del dolor. En la parte central (estr. 5-18) el poeta implora, repetidas veces, la gracia de participar íntimamente de la «Passio» del Hijo y de la «Compassio» de la Madre. En la parte conclusiva (estrofas 19-20) el poeta, por el mérito de tanto dolor, implora la gracia de las gracias: la de su eterna salvación.
5. Excelencia. No pocos literatos han ensalzado el alto valor lírico y religioso del S. M. «La liturgie catholique —así Ozanam— n’a rien de plus touchant que cette complainte si triste dont les strophes monotones tombent comme des larmes» (Les poètes franciscains en Italie, au XIIIe siècle). Daniel la ha proclamado «la reina de las secuencias» (Thesaurus hymnologicus, Halis, Anton, 1841, t. V, p. 59). Por lo cual ya era conocidísima hacia finales del s.
XIV. Ha sido traducida y parafraseada en muchas lenguas (en italiano baste citar las traducciones de Tommaseo, Venturi, Clasio, Biava, Bruni, etc.), y por muchos musicólogos ha sido revestida de espléndidas melodías (baste recordar los nombres de Des Prés, Palestrina, Orlando di Lasso, Pergolesi, Haydn, Rossini, Wagner, Perosi, etc.). BIBL.: Tenneroni, A., Jacopone da Todi, lo S. M. e Donna del Paradiso, Todi 1887; Marini, N., L’estetica dello «S. M.», Siena 1897; Gihr, N., Die Sequenzen des roem. Messbuches, dogmatisch und aszetisch erklärt, II ed., Friburgo en Br. 1900, pp. 62-94; Carbone, C., L’inno del dolore mariano «S. M.» (Estudio crítico-dogmático-literario), Roma 1911; Ermini, F., Lo S.
M. e i Pianti della Vergine nella lirica del medioevo, Città di Castello 1916; Wilmart, A., O. S. B., Auteurs spirituels et textes dévots du moyen âge latin, París 1932; Fink, I., Der Dichter des S. M., en «Geist u. Leben», 21 (1948) pp. 352-360; Maximilianus, O. F. M. Cap., De Middelnederlandse van het S. M. ingeleid en toegelicht, Zwolle, N. V. Uitg. Tjeenk Willink, 1957, 160 pp.