Diccionario Mariano

Gabriele M. Roschini

SIRIA

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S. fue una de las primeras naciones que rindieron homenaje filial a la Virgen. Una iglesia dedicada a Nuestra Señora en el pueblo de El Hazimé, que se remonta al 390-391 (Cf. Jean Lassus, Inventaire archéologique de la Région au nord-est de Hama, en «Documents d’Études Orientales de l’Institut Français de Damas», 4 [1935] pp. 163-164), sería una de las iglesias más antiguas dedicadas a la Madre de Dios. Las iglesias de S. fueron, según parece, las primeras en aceptar la fiesta que corría bajo el nombre de «Memoria de Santa María». Según Baumstark, esta fiesta se celebraba en Antioquía a principios del 375 (Das Kirchenjahr in Antiochia zwischen 512 und 518, en «Römische Quartalschrift», 1897, pp. 55-56). Era también solemnizada en Hauran a principio del s. V, según lo muestran dos homilías (PG 85, 1763-1792) de Antipatro, obispo de Bostra († 458, aprox.). En la época bizantina había en S. muchas basílicas en honor de María. Edessa (al norte de S.) poseía un gran santuario de la «Theotócos», además de otras tres bellas iglesias consagradas a la Virgen (Cf. Devreesse, R., Le Patriarcat d’Antioche depuis la paix de l’Église jusqu’à la Conquête Arabe, París 1945, p. 294).

Existían también otras iglesias marianas en Amida (Cf. Strzygowski, J., Amida, Heidelberg 1910, pp. 166, 187-195), en Zeugma (Cf. Michel Le Grand, Chronique, ed. Chabot, II, p. 360), en Antioquía, llamada la «Justiniana», anterior al s. VI (Cf. Devreesse, ob. cit., p. III), y en varios otros lugares (Cf. Nasrallah, Le culte de Marie en Syrie, p. 55, v. bibl.), y en Schekh Sleman (de mediados del s. V) con la inscripción: «Sancta Maria, Mater Dei, adiuva Sergium constructorem. Amen» (v. Butler, H. C., Early Churches in Syria, I, Princeton 1929, p. 56). Varios monasterios de monjes sirios tenían por patrona y protectora a la Virgen, a la cual tributaban devotos homenajes de filial amor, narrados por Juan Moschus (Le Pré Spirituel, introd. y trad. de J. M. Rouët de Journel, en «Les Sources Chrétiennes», n. 12, pp. 236-237). Entre los Padres siríacos que han ensalzado a la Virgen sobresalen S. Efrén Siro (v.), Cirillonas Siro (v.), Román el Melode y S. Juan Damasceno (v.). Numerosísimas inscripciones atestiguan el culto a la Virgen en S. del s. V al VI (Cf. Prentice, Syria, nn. 860, 880, 911, 953, 1024, 1149, 1212).

También la iconografía de la «Theotócos», después del concilio de Éfeso, está bien representada (v. Nasrallah, l. c., p. 56). Del s. VII en adelante florecen en S. varios santuarios marianos, centros de peregrinaciones, con el de N.ª S.ª de Saydnaya a la cabeza, a 10 km al norte de Damasco (v. Loir, R., Saydnaya et son Couvent, 1944, pp. 43-44). BIBL.: Nasrallah, J., Le culte de Marie en S., en «Marie», Nicolet, Centro mariano canadiense, mayo-junio 1949, pp. 55-60; Id., La dévotion mariale en S., en Du Manoir, IV, pp. 877-883; Ploeg, J. van der, P. P., Maria in de Syrische Kerk, en «Het Christelijk Oosten en Hereniging», 8 (1955) pp. 33-35; Hindié, G., Le culte de la Très Sainte Vierge chez les Mahométans de S., en «Alma Socia Christi», IX, pp. 268-275.

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