ROMA
Roma, lo mismo que ha sido y es el centro propulsor del culto cristiano, también ha sido y es el centro propulsor del culto mariano. La devoción de R. a María ha dejado —se puede decir— en cada siglo de su casi bimilenaria historia cristiana monumentos de varios géneros, literarios, artísticos, litúrgicos. En las catacumbas de R. encontramos las más antiguas pinturas de María, comenzando por la Virgen del cementerio de Priscila, que se remonta al s. n. En el mismo cementerio de Priscila —que es el más antiguo de los cementerios cristianos, ya que se remonta a la edad apostólica—, en la capilla griega, hay otra pintura en la que María es mostrada por un obispo a una virgen cristiana como modelo que debe imitar. Es también digna de consideración una imagen del s. iv, en actitud orante, que se admira en un arcosolio del cementerio mayor de Santa Inds. Otras imdgenes, en los diversos cementerios y en diversos siglos, nos presentan la escena de la venida de los magos, la anunciación, etc. Apenas hubo pasado la Iglesia romana de las tinieblas de las catacumbas a la luz del sol, tras el edicto de Constantino (313), comenzd a levantar a la Virgen ricos ternplos, soberbias basilicas.
Baste recordar a Santa María la Mayor, a Santa María Antigua, a Santa María en Trastdvere, etc. Han sido mis de cuatrocientas las iglesias, ricas de fe, de historia y de arte, dedicadas por R., a travds de los siglos, a María, sin incluir en este niimero las innumerables capillas privadas pertenecientes a los diferentes institutos religiosos, tanto masculinos como femeninos. Algunas de dstas fueron erigidas en el lugar donde se habian erguido edificios paganos, como, por ej., Santa María Antigua, erigida al lado del templo de Vesta, en donde se halla el ciclo mis complete de antiguas pinturas que representan la vida de María; Santa María en «Ara coelis, erigida sobre las ruinas del templo de Juno; Santa María en Cosmedin, construida (s. vi) sobre el templo de Ceres; Santa María Nova, erigida en el s. x sobre dos templos paganos. Otras tomaron sus titulos de la topografia (por ej., Santa María in via Lata, in Campo Santo, in Campo Marzio, in Moticelli, etc.).
Algunas son iglesias votivas (por ej., Santa María de la Paz, Santa María in Campitelli, erigida como consecuencia del voto hecho en 1656 para librarse de la peste, etc.); otras se deben a la iniciativa de las corporaciones (por ej., Santa María del Huerto, etc.). Hay, ademsls, iglesias titulares (por ej., Santa María de los Siete Dolores, Santa María del Sufragio, etc.); regionales (por ej. f Santa María de la Piedad, de los de Bergamo, Santa María de Itria, de los sicilianos); nacionales (por ej., Santa María del Anima, de los alemanes, etc.; Santa María de Montserrat, de los españoles, etc.). Actualmente hay en R. no menos de 115 iglesias marianas. Poco antes del s. vur en R. t y despubs de R. en todo el Occidente, surgfan cuatro fiestas liturgicas en honor de María: la Anunciacibn, la Purificacibn, la Natividad de María y la Dormicibn o Asuncibn. Con ocasibn de estas cuatro fiestas, el papa Sergio I establecib que el pueblo romano se dirigiese procesionalmente aeon gran pompas desde la iglesia de S. Adrian a la de Santa María la Mayor (Liber Pontificalis, ed. Duchesne, t. I, p. 376), donde era celebrada por el papa la misa estacional.
Lebn IV, hacía el 847, establecfa que la fiesta de la Asunción en R. fuese precedida de la solemne velada (vigilia) del clero y pueblo en la basilica de Santa María la Mayor; prescribe después para la octava que la estacibn se celebre en la basilica mayor erigida por Sixto III, fuera de la puerta tiburtina, delante del dbside de la basilica constantiniana de S. Lorenzo. A continuacibn, el rito vigiliar, compuesto de solemnes procesiones en las que, con el papa, tomaban parte el clero y todo el pueblo, se desarrollb de tal modo que vino a ser una de las mis grandiosas y caracteristicas solemnidades de la R. medieval. Está descrita con todos los detalles en el Ordo Romanus de Benedicto, canónigo de S. Pedro, del s. xir. En los ss. xiv y xv la pompa de esta solemnidad alcanzd proporciones fantdsticas. La imagen del Santfsimo Salvador era solemnemente trasladada de Letrbn a Santa María la Mayor. Se hallaba presente toda la ciudad.
Además del papa con los cardenales, el senado, los conservadores y los magistrados de la urbe, participaban en ella con solemnidad las cuarenta corporaciones de las artes.
Cada una de ellas llevaba un enorme blandón de cera de 500 libras, colocado en una artfstica m&quina de madera escoltada por ocho y hasta por doce personas bien robustas. Los romanos llamaban a esta procesibn «la visita del Salvador a su madre». Mientras la sagrada imagen del Salvador subfa la pendiente del Esquilino, la de Santa María la Mayor salfa del templo y era Ilevada a su encuentro. Muy pronto se vio precisado S. Pfo V a suprimir la procesibn para remediar graves inconvenientes. Fue reanudada bajo Pfo IX y luego en el afio santo de 1925 y en 1931. La singular devocibn a la Madre de Dios ha impulsado en todo tiempo a los romanos pontffices a enriquecer de imdgenes la ciudad. Se cuentan unas 20.000, muchas de las cuales, con mucha probabilidad, emigradas del Oriente a R. durante la persecucibn iconoclasta. El Ordo Romanus nos hace saber que en el s. xn, para la fiesta de la Purificacibn y de la Anunciacibn, se llevaban solemnemente en procesibn por lo menos dieciocho imdgenes de la Virgen, sostenidas por diiconos en medio de blandones encendidos.
Otra cosa digna de relieve son las capillitas marianas —las llamadas «madonnellea— que adornan las plazas y calles de R.; hacía mediados del siglo pasado se contaban 1.421. Una forma del todo romana de devocibn a María es el turno mensual de los mis cblebres santuarios marianos de la urbe; en ellos (son 31), en el día establecido, se exponen las correspondientes imigenes marianas, de manera que todos los dfas, durante un mes entero, los fieles pueden visitar una imagen de María. Y no debe pasarse por alto la liberacibn de R. en los trigicos acontecimientos de 1944, a consecuencia de la cual, el 30 de mayo de 1948, el alcalde de la ciudad leyb desde lo alto de la escalinata de Nuestra Seoora de aAra coelis el acto de consagracibn de la ciudad a María, en presencia del cardenal Vicario y de un enorme gentfo. BIBL.: Bombelli, P., Race ofta delle immagini ornate della corona d'oro dal Rev.mo Capltolo di S. Pietro (con una breve y exacta notida de cada una de las imigencs). Roma, Salomon!, 1792; Marchetti, O.. Centenario del prodigi di María SS. avvenuV in R. nel 1796, Roma 1896; Montfnovfsi, O..
Le Madonne antiche delle catacombe e delle chiese romane (Arte dasico y bizantino). 2.* ed. ilustr.. Roma, Miscellanea (Tistoria e cultura ecclesiastica. 1904; SchiAtfr. I., O. S. B., Per la clttd santa su le orme di María, Roma, Casa d. S. Gaetano. 1925; Vehturini, G., S. J.. La visita quotidiana dl Santuarl Mariaui di Roma. Roma, Messaggero del S. Cuore. 1928; Farsi, P.. Fdicoie di fede e di pietd per le vie dl R., Milán-Roma. Pro Familia, 1939; An., La Madonna d'Aracodi (en los aeon ted mien tos histdricos cetebrados solemncmentc el 30 de mayo de 1948 en el CapUolino), Roma, Ist. Poligrafico dello Stato, 1949: Buondonno. P.. S. M. M.. La Marlologle de $ catacombes romaines, Nicolet, Centre Mariale Canadien (1954) (Les tractos maria Is, 54): Gagov, I., BasUiques et Egllses Mariales de Rome, en Du Manoir, IV, pp. 51*63.