«OCTOBRI MENSE ADVENTANTE»
Encíclica de León XIII sobre el Santo Rosario, de 22 de septiembre de 1891. Esquema: I. Ocasión de la encíclica: la vuelta del mes de octubre consagrado a la Virgen del Rosario. II. Fin de la encíclica: redoblamiento del fervor en honrar e invocar a la madre de Dios con el rezo del Rosario. Los grandes males que afiigen a la Iglesia y a su Cabeza estámulan a los fieles a rogar con renovado fervor y perseverancia, como hacían los primeros cristianos. III. El misericordioso y sapientísimo de - signio divino: 1) el inmenso tesoro de gracia que nos legó Cristo no se nos comunica de otro modo que por medio de María, medíadora y madre nuestra; 2) sabidurfa de este designio; 3) cdmo lo han comprendido los primeros fieles, los padres y todas las generaciones cristianas; 4) instintivo recurso a María para honrarla e iovocarla. IV. La forma más excelente para honrar e invocar a María: el Rosario: 1) entretejido de misterios para meditar y de oraciones (de Cristo y del arcángel) para recitar con el fin de alimentala fe, la esperanza y la caridad; 2) es un arma eficacísima —como lo demuestra la historia— para veneer a los enemigos de la fe y para obtener beneficios.
Por eso el Rosario se propagd rdpidamente y llegó a ser como ala sefial de la fe y el compendio del culto que se debe a Marías; 3) con el crecer de las dificultades de los tiempos»crece la devoción al Rosario; 4) la oración es siempre eficaz, aún cuando tal eficacia no siempre se manifieste en ella; 5) a la oración se une la mortificación. V.
Conclusión: dulces previsiones de miIlones de fieles que, en todas las horas del día, con un sólo corazón y una sola voz, invocan a María y todo lo esperan de Ella.