MÚSICA MARIANA
Limitandonos al Occidente, la historia de la M. M. comienza con el canto llano u homofdnico, que va a desembocar en el canto polifdnico, al que sigue la mtisica ctesica, romdntica y contempordnea.
1. El homenaje que tributa a la Virgen, en la liturgia, el canto llano u homofdnico (Uamado aGregoriano» de S. Gregorio Magno, el cual, en el s. vi, recogid y codified melodías en canto unisono ya en uso antes de él) supera incomparablemente a) que tri buta a todos los otros santos, y sólo es inferior al que tributa a Cristo. Estos actos de homenaje se encuentran en el aGradual» y en el aAntifonario» o aVesperal». En el aGradual» son dignos de notar el aAvemaria» del ofertorio de la IV Domi nica de Adviento (en tono octavo) y la antffona del primer tono aad Benedictus» de la misma dominjca (que inspird la conocida composición polifónica de Victoria), el majestuoso introito «Salve Sancta Parens...» de Sedulio (s. v), las suavisimás melodías para la fiesta de la Purificación «Adorna thalamum tuum, Sion... Amplectere Maríam, quae est coelestis porta...») y para las otras fiestas marianas. En el aAntifonarioa o cVesperab, baste nombrar las suavisimás melodías de los himnos aJesu, corona virginum» de S. Ambrosio, el a A solis ortus cardine...» de Sedu lio, el aAve Maris Stella», qui zi de Venancio Fortunato (t 601), etc.
Entre las melodías marianas gregorianas más recientes no hay que olvidar las maravillosas antifonas aAssumpta est María», a Virgo prudentissima, quo progrederis...», cPulchra es» (de finales del s. XVIi), las cuatro antifonas finales de saludo a la Virgen, cuatro joyas, no sólo literarias, sino también músicales, a saber: la conocidisima cSalve Regina» (v.),