«MUNIFICENTISSIMUS DEUS»
Constitución Apostdlica de Pío XII, con fecha de 1.° de noviembre de 1950, para la definición dogmitica de la asunción. He aquí su esquema: I. Introduction. Dios templa las tribulaciones con las alegrias, tanto en la vida de los pueblos como en la de cada hombre, como también en la de Pío XII, a quien, en medio de tantas tribulaciones, concede la alegria de ver crecer más y más la «piedad marianas, la contemplación y el «sondeo de los privilegios mariaños». II. Cuerpo de la enticlica. Dios y la Iglesia en su relación con la asunción corporal de la Virgen.
1. Dios, que amó sab aeterno» a María, concibid sab aetemo» un plan sobre EUa, y lo realizd en el tiempo, tanto en lo que se refiere a sus excelsos privilegios como a la manifestación de la armonfa de los mismos.
2. La Iglesia ha reconocido siempre la liberalidad de Dios para con María, y la perfecta armonfa de los privilegios a Ella concedidos, la ha custodíado, la ha esclarecido cada día más y mis, especialmente en nuestros días, en lo que se refiere a la asunción, la cual fue preparando, pidiendo, y cuya sdefinición» pronuncid por boca del Papa.
3. Fe comtin de la Iglesia en la asunción en nuestros tiempos. 1) La asunción resplandecid con nuevo fulgor desde que Pío IX definid el dogma de la Inmaculada Concepción, ya que son dos verdades sestrechamente uni das» entre sf. 2) Definida, pues, la Inmaculada Concepción, los fieles abrigaron en seguida una esperanza más fundada de ver definida también pronto la asunción. 3) Por eso, no sólo los fieles par ticulars, sino las autoridades laicas y religiosas, y aun los cardenales, obispos, institutos, etc., y no pocos padres del concilio Vaticano I, presentaron al Papa «peticiones» y svotos» en favor de esta definición; y esas peticiones y esos votos se fueron intensificando después, acompafiados y seguidos de estudios y de congresos mariaños nacionales e intemacionales. 4) Después de este movimiento asuncionista, siempre en aumento, el Papa ruega para obtener luz del Espíritu Santo, ordena y reglamenta estudios más severos sobre el argumento, prescribe que se coleccionen y se valoren todas las peticiones enviadas a la S.
Sede. 5) El Papa envfa, además, en 1946, una carta encfclica a todos los obispos, pididndoles su parecer sobre la definibilidad y sobre la oportunidad de la definición. Los obispos respondieron afirmativamente, casi por unanimidad, a ambas preguntas. 6) Esta singular «conspiratioi (unidad, convergencia) de los obispos y de los fieles provee al Papa de la Con corde doctrina del magisterio eclesiistico ordinario y universal, guiado, asistido por el Espíritu de verdad y, por consiguiente, infalible, siendo, por tanto, de suyo doctrina certfsima, inerrante, revelada por Dios y, por lo mismo, contenida en el depdsito de la revelación.
4. Fe comrin de la Iglesia en la asunción a travds de los siglos: 1) AntigUedad y progreso de esta comtin fe: a) varios testimonios, cindicios y vestigios». 2) Sagrada Escritura: testigos y reflexiones. Los fieles, instruidos y guiados por sus pastores, han aprendido de las Sagradas Escrituras que la Virgen, según la profecfa» de Simeón, sufrió mucho en vida y fue herida espiritualmente junto a la cruz del Hijo. 3) Igualmente no encontraron dificultad en admitir que la madre de Dios hubiese muerto del mismo modo que su Hijo. Pero esto no les impidid creer que no estuvo sujeto a la corrupción su sagrado cuerpo. Así, iluminados por la divina gracia y movidos por la piedad filial hacia la madre de Dios, han contemplado con luz cada vez más clara la cohe rence y armonfa maravillosa de los privi legios de María, inferiores tan sólo a los otorgados a la humanidad de Cristo. 4) Esta misma fe es atestiguada: a) por el culto a la asunción (templos, imágenes, ciudades, diócesis, regiones, institutes dedicados a la asunción); b) por la liturgia, tanto oriental como occidental (fiesta de la Dormición, Asunción, creciente solemnización de la festividad por obra de la S.
Sede); c) santos y grandes doctores y teólogos de la Iglesia que han enseñado, no sólo la uincorrupción» del cuerpo exinime de la Virgen, sino tarnbión su triunfo sobre la muertc y su celes tial glorificación, a semejanza del Hijo. Se basaron: a) en la Sagrada Escritura, es decir, en la matemidad (argument© fisico) y en la filiación o amor del hijo a su madre (argumento moral); b) y isobre todo» en la tradición patnstica, desde el s. n, en torno al paralelismo Adin-Cristo y EvaMaría, y, por consiguiente, en su unión «en la lucha y en la victorias sobre el demonio y sobre la muerte por él introducida en el mundo.
5. Definición de la asunción hecha por Pío XII, despuls de haber enumerado los beneficios que de ella se esperan. III.
Conclusión. Conmioación de peñas a los contraventores. BIBL: Aldama. J. de. S. J.. Bolettn Asunctonlsta. Los primeros comentarios de la Bula» M. !>.«. en»Est. ecl.», 25 (1951) pp. 375-406; Nerney, D. S.. S. J., M. D. The Assumption of Our Lady, en aSiudiess. 1953. pp. 75-82; Peinador, M.. La Bula»Af. D.». Conslderaciones generates y criterlos para su Interpre tación, en «Est. Mar.». vol. XII. pp. 17-41.