MÉXICO
En la historia mariana de M., la Nueva España, tiene singular relieve el nombre del español Hernán Cortés (1485-1547), el más grande entre los a conquistadores» españoles. Después de haber estado en Santo Domingo en 1504, y en Cuba en 1511, dirigió, en 1519, la conquista del reino de los aztecas, en M. El 8 de noviembre de 1519 entraba en la ciudad de M. El célebre y santo fray Toribio de Benavente (llamado por los indios Motolinia) escribia asi de dl al rey de España: «Desde su entrada en la Nueva España, ha trabajado mucho por dar a conocer a los indios al único y verdadero Dios y al Espíritu Santo...» Narra también cómo, después de someter las tribus salvajes, solia derribar los ídolos y poner en su lugar imágenes de la Virgen (Cf. Bayle, Fr., S. I., Cortés y la evangelización de Nueva España, en aMissionalia Hispanica», vol. 5 [1948] p. 37). Así hizo en Cozumel y en Tabasco, en Campoal y Tlaxcala. Presentaba la cruz o el crucifijo junto con una imagen de la Madre de Dios, y el capellán exponia el misterio de la encamación (Cf. Josd Castro Seone, O. M., El Padre Bartolome de Olmedo, capellán del ejdrcito de Cortés, ibid., vol. 6 [1949] 62).
En Cozumel las imageries de María se usaban como senal de amistad; uoa imagen de María fue colocada en la antigua pirdmide ritual de los indios, que dominaba el mar, en donde estaba el idolo principal (Cf. Interrogatorio grande de descargos de Cortés, «Colección 27n, 318-319; Torres de Men doza, ibid., p. 66). El título más frecuente bajo el cual Cor tes y los conquistadores veneraban a la Virgen era el de NA S.a de Guadalupe de Extremadura, venerada en toda España. En todas sus necesidades, en todos los peligros, recurrian a Ella. Esta devoción la propagd Cortés por todo Mdjico (Cf. Bayle, art. cit., «Razón y Fe», 83 [1928] p. 505). Después de haber infligido una gran derrota a los indios de Rio de Grijalva, Cor tes ordend que se pusiera delante de ellos un gran cuadro de N.a SA de Guadalupe, la Virgen con el Nifio en los brazps, y los obligaba a escuchar una explication de la doctrina cristiana y del papel de la Virgen en la redención (Cf. aMissionalia HispanicaD, 1948, art. cit., p. 18). Cuando los legados del cabecilla Moctezuma admiraron el espectáculo de todo el ejdrcito español arrodillado para el rezo del Angelus, Cortés se dirigió a su capellán Fr.
Olmedo y le dijo que era aquélla una buena ocasión para explicarles el significado de sus actos religiosos. En 1519, con motivo de la victoria obtenida sobre los salvajes de Tabasco, el mismo día de la fiesta de la Anunciación, Cortés reconocia publicamente la ayuda recibida de Nuestra Señora en los mementos criticos, y como perenne sefial de gratitud ordend que se construyese una iglesia con el título de a N.a SA de la Victorian, y consagrd a Ella la primera colonia española en aquella provincia. Mis tarde» los jefes de las tribus tabascanas, atrafdos por Nuestra Se fiora y por su divino Hijo, pedían cuatro mil imágenes, para que Jesús y María extendiesen su dominio sobre sus tribus y sus casas (Cf. De Solis, A., Historia de la Conquista de Mixico, Madrid 1822, vol. I, p. 118). Durante una furiosa batalla con los indios tlaxcaliaños, Cortés, prdximo a la derrota, se encomendd a la Virgen Inmaculada de Guadalupe e inmedíatamente desbaratd las fuerzas enemigas, y ocupd una colina cstratdgica sobre la que habían construido un templo. Cortés mandd derribarlo, y después de la victoria final construyó en aquel lugar una iglesia en honor de NA S.a de,los Remedios.
Subyugada Tlaxcala, sus guerreros fueron aliados de Cortés en la victoria obtenida sobre la ciudad de M. Como premio a su lealtad, Cortés les dio una bandera de Nuestra Senora hecha a mano (Cf. «Razon y Fe», art. cit., vol. 83, pp. 321-322). El 5 de octubre de 1521, Cortés era nombrado por Carlos V Capitln General de la Nueva España. En la trdgica «Noche triste», cuando los españoles con Cortés fueron asaltados por los indios, se oia a los soldados españoles implorar la ayuda de Nuestra Seflora, y el mismo Cortés, que yacia moribundo en el campo de batalla, victima de la picadura de un escorpión venenoso, prometió a N.a S. ft de Guadalupe visitar su santuario de Extre madura y ofrecerle dones si salvaba la vida. Habiendo sido oido, cumplid su voto. Al Uegar a España, a pesar de los asuntos urgentes que tenia que tratar con la corte, antes de nada quiso irse al santuario de Guadalupe para hacer alii una novena de vigilias y de plegarias. Después de haber dado gracias a la Virgen, entre otros dones le ofrecid también, como recuerdo, un escorpión esmaltado de perlas y esmeraldas, además de una cantidad de limosnas para los pobres y para la celebración de misas (Cf.
Bernal Diaz, Conquista de Nueva Es paha, c. 195; Cf. Bayle, C., «Razón y Fe», art. cit., p. 320). En su testamento disponia que se edificasen en M. una iglesia y un semioario para los nativos con el título de la Inmaculada Concepción. Siempre había protegido las misiones franciscanas de M. La célebre aparición de Nuestra Senora, en la ciudad de M., al indio Juan Diego (v. Guadalupe) en los días 9-12 de diciembre de 1531, diez años despuls de la epopeya de la conquista de la Nueva España (1519-1521), tuvo una influencia singular en la evangelización y en el florecimiento cristiano de todo M. Mdjico contaba entonces con dos diócesis y un millón, aproximadamente, de indios bautizados. Lo que más impedía su conversion era la poligamia. La aparición de la Virgen remedid muy pronto la situación: según Motolinia, en el breve curso de siete años (1531-1538), más de ocho mOlones de indios se habían hecho bautizar (Cf. Marie, Nicolet, 1954, p. 33). A los Franciscaños se juntaron muy pronto los Dominicos y los Agustinos. Hecho único en la Iglesia: ninguna nación se convirtid al cristianismo tan ripidamente como M.
Y esto gracias a María y a su aparición. aTodo el pais —escribia en 1568 el historiador Bernal Diaz del Castillo— recurre a esta devocióna (Ibíd., p. 34). A esta extra ordinary primavera cristiana y mariana en M. aludía Pío XII en el Radiomensaje del 12 de octubre de 1945 con ocasión del 50.° de la coronación de N.a S.a de Guadalupe. Esta Senora es considerada como ala Emperadora de América y Reina de M.a. No hay diócesis ni ciudad de cierta importancia en M. que no tenga algiin santuario dedicado a María. Algunas ciudades, como la de Guanajuato y la de Zacatecas, tienen en su escudo la imagen de María. La imagen de N.a S.a de Zacatecas (destruida por un incendio) y la de Guanajuato (que existe todavia) fueron donadas a M. por el rey de España en el $. xvi. Los principales santuarios mariaños de M. son: N.a S.a de la Aldea, patrona de la diócesis de Querdtaro (obispo y fieles, incluso anciaños, van alii en peregrinación a pie durante ocho días); N.a S.a de Zapopam en Jalisco; N.a S.a de S.
Juan de los Lagos; N.a S.a del Rosario de Talpa, veneradisima en la did cesis de Tepic; N.a S.a de los Dolores, patrona de Tepic; N.a S.a de Ocotlan y Tlaxcala, patrona de la archidiócesis de Puebla; N.a S.a del Socorro, no lejos de la capital de M., etc. María es honrada en M. bajo unos 200 títulos, pero el principal es el de N.a S.a de Guadalupe. En la reciente persecución religiosa de M., la fe de los mejicaños, junto con la devoción de los mismos a N.a S.a de Guada lupe, se ha manifestado de un modo excepcional, con episodios heroicos, dignos de la primera era cristiana. BIBL.: Vargas Uoartb, R., S. Historic del culto de María en Iberoamirica y de sus imageries y santuarios más cel e bra dos, 2. 4 ed.. Editorial Huarpes, S. A.. Ciudad de Buenos Aires; Carrillo y Anco na. C., La civilización yucateca o el culto de la Virgen María en Yucatán. Mdrcda, Dfaz Massa; Bonano, S.. C. M. F.. Our Blessed Lady's influence In the discovery of América and during the colonial period of the United States, en aEph. Mar.o. 5 (1955) pp. 47-60; Rome ro. J. A., S. J., La pidte du peuple Mexican envers la Vterge Marie, en Du Manoir, V, pp. 285-293.