«LUX VERITATIS»
Encíclica de Pío XI fechada el 25 de diciembre de 1931, con ocasión del XV Centenario del Concilio de Éfeso. He aquí el esquema: I. Ocasión y división de la Encíclica: El XV Centenario del Concilio de Éfeso, en el cual brillaron especialmente con todo su esplendor ante los ojos del mundo tres dogmás, de los cuales se trata en la Encíclica, a saber: 1) que en Jesucristo hay una sola persona y ésta divina; 2) que todos deben reconocer y venerar, por tanto, a la Virgen como verdadera Madre de Dios; 3) que en el Romano Pontífice reside, por divina institución, la autoridad suprema e independiente sobre todos y cada uno de los cristiaños en las cuestiones concernientes a la fe y a la moral.
II. El primado del Sumo Pontífice: 1) la herejía nestoriana; 2) los legados de Roma al Concilio; 3) la condenación del heresiarca Nestorio. III. Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre: 1) la unión hipostática; 2) «Tú eres Cristo, Hijo de Dios vivo» (Mt. 16, 16). IV.
La más fúlgida gloria de María: 1) el dogma de la maternidad divina derivado del dogma de la divinidad de Cristo; 2) en qué sentido es María llamada Madre de Dios; 3) gozo de los fieles de Éfeso por la condenación de Nestorio; 4) grandeza y dignidad que proviene a María por su divina maternidad; 5) nada puede resultar más agradable a Cristo que el honor rendido a su propia Madre; 6) actitud favorable de algunos innovadores de hoy hacia el culto de María; 7) María, por haber dado a luz al Redentor del género humano, viene también a ser, en cierto modo, Madre de todos nosotros: de aquí el impulso irresistible que nos lleva a Ella. V.
Conclusión: Exhortación a recurrir a María para obtener ayuda en las presentes necesidades y para obtener la vuelta de los disidentes a la unidad de la fe. La Misa y el Oficio de la divina Maternidad de María fue extendido a toda la Iglesia en recuerdo del centenario efesino.