Diccionario Mariano

Gabriele M. Roschini

LUCAS (S.)

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Evangelista, médico de Antioquía y discípulo de S. Pablo (v.). En su evangelio, escrito entre el 50 y el 70 desp. de J. C., habló m»s que otro ninguno de María y de su función en el másterio de la encarnación. María es como la fuente de In que 61 narra en el llamado «evangelio de la infanciai. Dos veces, por lo menos, se refiere a recuerdos que Ella «meditaba en su corazón» (Lc. 2, 19 y 51). S. L. completa y desarrolla los elementos contenidos ya en S. Mateo (v.) y en S. Marcos (v.). Presenta, en efecto, la genealogía de Cristo (Lc. 3, 23-38), pasando por los patriarcas, especialmente por David, hasta llegar a Adán y a Dios, con el intento de subrayar la importancia universal de la nueva creación aneja al másterio de la concepción virginal del Mesias-Dios verificada en el seno de María (1, 34-35), de la cual subraya el fume propdsito o voto de virginidad (1, 34). Y al narrar el nacimiento de Cristo hace entrever al lector la virginidad en el parto (2, 7). Cuenta, además (y lo cuenta 61 solo), la visita de María a su prima Isabel, con el cdntico «Magnificat» (l, 39-56), la circuncisión (2, 21), con la cual Jesus, sujetdndose a la ley, se sometia a un rito sacrifical.

Narra las dos primeras visitas de Jestis al templo, una para la presentación y purificación, con la profecia de Simeón (2, 22-39), y la segúnda a los docc años. cuando se apartd de María y de José (2, 41-52). Cuenta la exclamación de una mujer del pueblo ante la sabiduria del Hijo: «Dichoso el seno que te llcvd y los pcchos que mamáste», con la respuesta de Cristo (11, 27-28). Pero es sobre todo en la descripción de la anunciación (v.) en dondc S. L. rcfiere la fisonomia espiritual de María, haciéndonos penetrar en su alma cllena de gracia» y, por consiguiente, Uena de luz, de cal or y de virtud (1, 28-36). Una tradición no muy antigua ha hecho de S. L. el pintor de Nuestra Señora, por lo que son muchas las imágenes a él atribuidas, entre las cuales está la de Santa María la Mayor de Roma y la de Bolonia («Nuestra Señora de S. L.»). Rafael inmortalizó esta piadosa tradición en el célebre cuadro en que pintó a la Virgen que posa. con el Niño, ante S. L. que se dispone a retratarla.

Los flamencos Victor y Enrique Dunwegge lo pintaron también sentado en actitud de retratar a la Virgen, que está sentada en el primer piano, en tanto que en el fondo se ve un angelito en actitud de ayudar a un muchacho a preparar los co lores. Desde el atrio se vislumbra un camino y una fuente con una mujer cogiendo agua. Otro tanto hizo Penni (alumno de Rafael) en un cuadro de la Academia Romana de S. Lucas. El más antiguo testunonio que atribuyc a S. L. el retrato de María es el de Teodoro, Lector de la iglesia de Constantinopla, en el s. vi (Excerpta hist. eccl., PG 86, 165). Por otra parte, las im£genes que suelen atribuirse a S. L., según los entendidos, son muy posteriores al tiempo del santo evangelista y pertenecen a la Edad bizantina (v. Salmon, F. R., Histoire de l'art chretien anx dix premiers siecles, Lille 1891, páginas 135-136). A todo esto hay que afiadir también la aversión de la primera generación crisliana (procedente del judaismo en casi su totalidad) hacia la representación de sei»es animados. BIBL.: Burrows, E.. S. ]., The Gospel In the enfancy. Burn & Oates, Lomlrcs 1940; Feret. H. M.. O. P..

Mcssianiime de to Aunonclatlon, en «Prctic et Apdue». 29 (1947) pp. 37-38. 55-56. 71-73. 85-89: Mcn/.e. Cl.. C. Ss. R.. Lukas der Mutiergottes mater. El it Deltrae zur Kenn tills des ChrLulichen Orients (v. «Mnrianum». 12 (1950) p. 130): Gallus. T.. De saint verbontm Lc. 2. 3 S. en»niblica», 29 (1948); Hekdkrt, A. G.. La Vierge Marie, Pttle de Sion, en •Vic Spir.a, 85 (1951) pp. 127-140; 220-239; I.auw.ntim, R.. Structure et Thcotosie de Lc. 1-

2. Gabalda. París 1957.

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