Diccionario Mariano

Gabriele M. Roschini

LÍBANO

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En su Mission en Phénicie, p. 216, escribe Renán: «El culto a la Virgen está muy arraigado entre las razas del L. y constituye el gran obstáculo a los esfuerzos de los protestantes en aquellos pue blos. Ceden en todos los demás puntos, pero cuando se trata de renunciar al culto de la Virgen los retiene un vínculo más fuerte que todos los otros.a Sf, vínculos especiales unen al pueblo libanés con María. La Escritura y la liturgia ensalzan esos vínculos. Ella, la predilecta de Dios, viene del L. tVeni de Libano» ( Of. de la Inm. Concep., 8 de dic., 3.® resp. del l.° noct.). Ella se yergue «como el cedro del L.a, «sicut cedrus Libania (ibíd.). El perfume de sus vestiduras es acorno el perfume del L.d: aodor vestimentorum tuorum sicut odor Libani» {Cant. 4, 11). Conocedores de esto los libaneses se sienten todos, católicos y ortodoxos, e incluso los musulmanes, indisolublemente unidos a María.

En las Letanias Lauretanas, después de la invocación «Rosa mfstica» anaden la invocation: aCedro del L., ruega por nosotros. b Inmediatamente después, el sacerdote, con sobrepelliz y estola, inciensa y sitbe las gradas del altar, toma la imagen de la Virgen y se vuelve hacia los fieles, que le cantan un himno de ritmo acompasado: «Oh Virgen, nuestra Madre, vuestro cuerpo está muy lejos, pero la protección de vuestros ruegos cst£ aquí sobre nosotros... Vos sois nuestra madre y nuestra esperanza, nuestro honor y nuestro refugio... Oh santa y eompasiva María, no nos abandondis, antes salvad a vuestros siervos, para que podamos daros gracias por los siglos de los sigloss (Liturgia maronita, himno de la «Salutación a la Imagen»). Los santuarios mariaños del L. son númerosfsunos. Se cuentan 1.300 iglesias, de todos los ritos, dedicadas a la Virgen. A Ella también le están dedicados más de mil altares. De todas esas iglesias, unas 60 son lugares de peregríoation para los habitantes de los alrededores o de toda la pequeha nación (10.400 km. 2 ).

En Beirut (capital del L.) entre las númerosas iglesias hay algunas que son santuarios mariaños, algunos de los cuales son dignos de especial mención: «N.ª S.ª de la Anunciación», t N. a S» de la Luz», «N. a S. tt de los Dones» y la iglesia de la Universidad de S. José de los PP. Jesuitas. El santuario de»N.ª S.ª de la Colinan de Deir-el-Qamar (que en los ss. xvii y xviir fue capital del príocipado libamás) es famoso por las «promesas». Hasta en los tribunales se ofa a los acusadores gritar: «Ven a jurar, delante de la Virgen, que td dices la verdad; y que la Virgen, que todo lo ve, te castigue si mientes.n En 1860 el pequeho ejército cristiano que salvd el norte del pafs, marchaba bajo una bandera blanca, con la imagen de la Virgen y la inscripción: a \ Auxilio de los cristiaños. ruega por nosotros ! d Los hombres ostentaban todos medallas y escapularios, y en su marcha recitaban las letanfas, orando er alta voz durante el combate. En 1904, cor ocasión del 50.° aniversario de la definicidr del dogma de la Inmaculada, se erigid sobre un altozano, en la aldea de Harissa, una estatua de la Virgen, con los brazos abiertos Es la «Reina del L.».

Merece destacarse el fastuoso program, del año mariano de 1954, con una «Peregríoatio Maríae» realizada en los meses d< junio-septiembre, con predicación de másiones al pueblo en 145 estaciones, y con e Congreso Maríano Libands celebrado en Beirut (21-24 de oct.) presidido por el Legado Pontificio Card. Roncalli, Juan XXIIII en su dfa. Se organizd también una grandiosa y significativa «Exposición María na», con siete departamentos (»stands») 1) María en el Antiguo Testamento; 2) María en el Nuevo Testamento; 3) María e el dogma cristiano; 4) María en el Islam 5) María en la Iglesia de Occidente; 6) Mr rfa en la Iglesia de Oriente; 7) María e el L. El 24 de octubre, en la clausura d( Congreso, el Card. Legado recibfa de mane del presidente de la Reptiblica Libanesa 1 diadema de oro, para coronar a la august «Reina del L.» (v. L‘Anno Maríano nc I'XJrbe e nell'Orbe, Tip. Poliglota Vatican. 1958, pp. 320-327). BIBL.: Goudard, 1., S J.. La Salute Vicrgc an 1 Pads 1908. II ed.. cnicrameme rehecha por P. H. J labcrt. S. J.. imprentn catdlica.

Bcyi-uih 0955), 3 Piiginas; Assemani, P., La rtevorione del Maron alia Madonna provata dai librl lituigici, en «AI» Soda Chrisii>, V, 2. pp. 96-102; Doumit, M.,. devotion mariale populaire au L. t en Du Manoir. 1 1956, pp. 867-874; Jal.aul'Rt. H., S. J.. Le L., tci de Marie, Cenue Maríal Canadicn. Nicolct. 19.» 31 pp. ULes Tractos Maríals». 70).

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